Multitud de colores caen de las paredes y las nubes cuando por la calle salen los demonios a dejarse ver. Supongo que de niño no entendía mucho la serpiente de gente que veía desde la ventana de su casa, hasta donde sus brazos le permitían estirarse con las manos apostadas en el marco. Con el tiempo seguramente fue comprendiendo que la variedad de movimientos y tonalidades harían de aquella comparsa algo para recordar.

Ahora, en Génova, se está reencontrando consigo mismo. Está recuperando su esencia, esa misma que lo llevó hasta allí y que había dejado deslizar de sus manos. En la Sampdoria, Luis Fernando Muriel está recuperando su juego. Precoz migrante, ahora cayó en el puerto más importante de Italia y en uno de los estadios más lindos del mundo. Allí está construyendo su propio carnaval a base de los colores de juego.

Muriel ha jugado los 12 partidos que ha tenido la Sampdoria hasta ahora

Su aporte en ataque varía pero puede ser encasillado dentro de los delanteros que ofrece más salidas que solamente anotar goles. A Muriel hay que valorarlo por lo amplio de su repertorio de soluciones en situaciones especificas del juego. Su versión más determinante es en el juego de transiciones, por lo que el fútbol italiano cae perfecto para sus cualidades. En el Calcio explota los apoyos de espalda, con los que busca la continuidad generalmente por un costado de la jugada: el derecho. Necesita imperativamente un jugador a su altura posicional en la cancha, es decir que se ubique al costado para explotar esta faceta fundamental en el paso de defensa a ataque en su equipo. Su mejora con el correr de las fechas ha ido a más en cuanto a la precisión de sus pases y la cantidad de los mismos. Participa más. En posicional le cuesta tirar para adelante. Con defensas estáticas le cuesta moverse, no domina ritmos lentos. Él necesita otra carencia, porque siempre vio un mar multitudinario zigzagueante por las calles de Santo Tomás.

Luis Fernando casi siempre mantiene la altura de la jugada con sus pases, rara vez juega para atrás. Esto es una maravilla porque encuentra soluciones de forma dependiente. Le es cómoda la resolución en los metros finales junto a los que decidan acompañarlo. Su valor sin pelota recae en los desmarques de ruptura con los que gana metros, estira el ataque y permite que sus compañeros ocupen posiciones que genera él sacando defensores hacia los laterales. Su éxito depende del estado de forma físico y del ritmo de juego de quien los ejecuta para estar ahí un tiempo antes que su marcador y convertir el terreno conquistado en activo, así que con el transcurso de los partidos se ha mostrado más efectivo en esta tendencia. En el debe, su efectividad de cara al arco, porque cuenta con un disparo potente con el que busca siempre la ubicación de la pelota en los caños, así que se le debe exigir más.

Muriel ha anotado cuatro goles y ha hecho dos asistencias

Va recuperando su forma y empieza a desplegar multiplicidad de movimientos, a jugar a distintas alturas y velocidades, y con suerte a sacar a los demonios a desfilar con sus goles.


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