Maxi López, Alessandro Matri, Fernando Torres, Mattia Destro y Giampaolo Pazzini. Por recordar algunos de los tantos nombres que pasaron como delantero centro en el AC Milan para tomar el testimonio de Zlatan Ibrahimovic en la temporada 2011/12. Ninguno de ellos se estableció. Ninguno de ellos pudo sacar al sueco de la retina del hincha rossoneri. Así que el Milan ha recurrido para la presente campaña en contratar a Carlos Bacca y Luiz Adriano, dos delanteros que se han fabricado su nombre por Europa. Dos puntas que buscan quedar en la historia de la institución y marcar un después. Pero el único que ha logrado ajustarse a las circunstancias ha sido el colombiano. Y dentro de los tres sistemas que ha probado Siniša Mihajlović desde que asumió este delicado reto. Vamos a explicar a continuación cómo ha engranado y rendido Bacca en Italia.

Al principio le costó, pero fue abriéndose camino por pura insistencia

Inicialmente Carlos Bacca tuvo que compartir la delantera con Luiz Adriano en un 4-3-1-2, sistema con el que Mihajlović triunfó en la Sampdoria. En esta fórmula, el porteño tenía un papel más lejos del área y medía sus aportaciones. Bacca se movía menos que Luiz Adriano, tenía menor contacto que cualquier otro centrocampista y sus apoyos no eran productivos. Ni hablar de sus rupturas, casi inexistentes. Pese a todo, Bacca dejó un buen sabor en la hinchada, pues su calidad y su insistencia lo valen. Igualmente los goles. Recién empezaba a carburar el ex del Sevilla.

No podemos olvidar que el AC Milan también trajo de vuelta a Mario Balotelli. El ex del Liverpool coincidió muy poco con el colombiano a causa de una lesión. Junto a Honda y Balotelli en ataque y Bonaventura y Montolivo en el medio, Bacca prácticamente no olía la pelota. Pero coincidir con estos cuatro, al menos sin balón, suponía comodidades en sus movimientos de apoyo. Japonés como italiano esperaban de Bacca una pared precisa o una zona deshabilitada por pura capacidad. Y así fue. Aunque ambos, sobre todo Honda, no acompañaran con regularidad.

En el 4-3-3, Bacca ha labrado una sociedad importante con Bonaventura

Finalmente, y por el momento, llegó el sistema más productivo: el 4-3-3. Kucka, Montolivo y Bertolacci/Poli en el mediocampo. Cerci y Bonaventura abiertos. Bacca en punta como el eje de la estructura ofensiva. Panorama ideal. Bacca tiene espacio entre líneas para apoyar. Por la izquierda, con Bonaventura, está forjando una estupenda sociedad. Cuando Cerci la agarra en la derecha, él sabe que tiene que cargar zona de remate porque desbordará y centrará. Es su sistema en Milán. Las rupturas sí existen y las ayudas en ataque posicional también. A Bacca sólo le queda algo: utilizar con mayor constancia su desmarque de apoyo lateral, y en la derecha lo puede ejecutar con Cerci. Alessio, a pie cambiado, como Vitolo en el Sevilla, está a la espera de que Bacca caiga a ese carril, arrastre marcas y le habilite el pasillo interior para su diagonal de afuera hacia dentro en conducción. Y es la ayuda que más le gusta a Carlos Arturo Bacca Ahumada.

Seis anotaciones y una asistencia son sus cifras a la fecha de hoy. Participación directa en más del 40% de los goles de su equipo. Por detrás de Éder e Higuaín en la disputa del capocannoniere. No ha desentonado ni decepcionado. Al contrario: muy suelto en lo que realiza. Bacca parece tomar el testimonio de Zlatan como el último delantero centro rossoneri que brilló.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *