Millonarios en ataque es un conjunto de monólogos. Son por lo menos cinco discursos distintos. Insúa intenta anotar desde cualquier parte del campo, Silva busca asociarse pero le cuesta muchísimo y Agudelo no se cansa de correr, pero como todo delantero que no ve ningún balón limpio, cada vez se le ve más flaco.

Omar Vásquez volvió a la titular y se hizo notar

Ver a Omar Vásquez desde un principio dentro de la alineación titular era un aliciente que hacía que los hinchas embajadores esperaran algo distinto en ataque. Ya se había señalado en varias ocasiones el grave problema de Millonarios a la hora crear ocasiones de gol. Y Omar Vásquez lo intentó: buscó asociarse con Silva y con Insúa. Es cierto que su fútbol no es constante, no es un jugador que aparezca los 90 minutos, pero también es cierto que era él el único que intentaba darle un guion al ataque de Millonarios.

En el segundo tiempo, ya sin Vásquez en el terreno y con el ingreso de Romero al frente de ataque, Millonarios ya no sabía a qué jugaba. Ojo, en el primer tiempo tampoco estaba muy claro a qué jugaba el equipo albiazul, pero en el segundo tiempo, con un Envigado que resistió todo el partido con sus dos líneas de cuatro bien paradas, dejó en claro que el equipo capitalino carece de un argumento de fuerza a la hora de atacar.

Por su parte, Envigado contó con mala suerte. Guerra y Rubio tuvieron varias ocasiones para llevarse los tres puntos a su casa. Saunders, con la sangre del fútbol inglés corriendo por sus venas, corrió todo el partido, apretó y destruyó cualquier escaramuza que Millonarios intentó crear.

El Millonarios de Israel aún no es un equipo reconocible

Una vez Candelo ingresó, parecía que había un autor en el campo dispuesto a juntar todos esos monólogos y crear una historia. Sin embargo, el poco tiempo y la buena disposición táctica del Envigado no permitieron que el capitán albiazul le diera sentido a un ataque inteligible.

Como la obra del escritor Italiano Luigi Pirandello, Millonarios en ataque tiene seis personajes en busca de un autor. Alguien que se encargue de juntarlos, de enseñarles la partitura, la obra. Todo esto para que de una buena vez ellos se entiendan y sepan qué es lo que tienen que hacer cuando entran a jugar al fútbol.

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