Deportivo Cali acogía en Palmaseca una doble jornada frente a rivales directos con la posibilidad de despejar sombras en lo que refiere a su clasificación. Pudo ante el primero -Medellín- ejecutar unos segundos 45 minutos que cambiaron el devenir del partido y recibía a un encopetado Santa Fe que batalla en tres frentes de forma sorprendente. Contra el expreso rojo, los dirigidos por Fernando Castro debían seguir tonificando su rendimiento, y para ello, el timonel incluía por primera vez a Rafael Santos Borré desde el inicio junto a Casierra y Preciado.

Gerardo Pelusso diseñó un cotejo en el que la presión en campo propio fue fundamental. Taponó cualquier línea de pase por el centro con Perlaza y Gordillo en el doble pivote e impidió que Casierra lograra progresar cada que hacía contacto con balón. Con la fase ofensiva de su rival totalmente controlada para generar daño, dispuso de algo sencillo: asentarse lo más rápido en campo rival tras pocos toques para luego poder causar peligro en portería de Hernández. Borré no podía gozar de un primer pase agudo y sustancioso que le permitiera recibir en su zona de acción, haciendo que los azucareros restaran calidad a su ataque cada que Rafael se veía obligado a pedirla en la bomba central.

En el primer tiempo, Deportivo Cali no encontró pases en tres cuartos de campo para superar a Santa Fe y producir ocasiones

Durante la primera etapa Deportivo Cali fue quien dominó la posesión pero no el juego. No dibujó el camino para perforar un Santa Fe compacto, aplicado y práctico. Dicho esto, el control del juego corría por parte de los capitalinos gracias a que el mecanismo impuesto en la derecha con Helibelton no funcionó en su máxima efervescencia debido a la lentitud de la circulación, error en la entrega y nula generación de contextos favorables para que el lateral desequilibrara y ganara línea de fondo. El conjunto cardenal únicamente se vio vulnerado en el final de la primera mitad, tras ver cómo su área empezaba a ser bombardeada con centros desde los costados a los que su zaga defensiva hacía agua.

Fernando Castro arriesgó y propuso un partido valiente para luego ser cauteloso

Casi desde el inicio del segundo tiempo Deportivo Cali se veía obligado a jugar en inferioridad numérica tras la expulsión de Lozano. Ante esto hubo varios cambios posicionales: Helibelton de central y Pérez con ayudas constantes en el andarivel derecho, donde Borré se encargaba de taponar las salidas de Villarraga. Pecoso asumió riesgos enviando a la cancha a Roa y no recomponiendo en defensa ante la aparición de grietas cada vez más visibles para Santa Fe que empezó a menoscabar en ellas con el ingreso de Quiñones. Sin embargo, justo en ese momento emergió la valentía, gallardía y vivacidad enfrascada en la juventud de Benedetti que, al encontrar una sociedad con Roa, consumó un gol precioso con un remate fuera del área que perforó las redes de un sobrio Castellanos.

Santa Fe no acudió a la pausa para mejorar el panorama en ataque

Santa Fe, a pesar de jugar con un hombre de más, no elaboró de forma paciente, pues se expuso al vértigo de Quiñones en ataque y no a un manejo cerebral y coherente para generar jugadas de gol. Ante la reestructuración del Deportivo Cali, Pelusso envió a Armando Vargas para aportar sentido a cada posesión, pero en las pocas que tuvo no fueron contundentes y, además, se toparon con un Hernández gigante.

Deportivo Cali consigue una victoria trascendental para seguir luchando por el sueño de la clasificación, exponiendo jerarquía y mimbres de un equipo campeón que combina el desenfreno de la juventud y la sabiduría de jugadores experimentados. Por otro lado, Santa Fe demostró que, pese a haber jugado con un equipo alterno, su rendimiento no varía de forma notoria, siendo capaz de complicar en cualquier plaza que visite.

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