Carrera interior y disparo: la cumbre futbolística de Fredy Guarín desde que pisara suelo europeo y se consolidara internacionalmente desde Portugal. Ante este recurso, Guarín tiene pocos detalles más para aportar que sumen cualitativamente a un colectivo, además de su centro fuera de las dieciocho. Un repertorio que se va deteriorando con su nuevo rol en el Inter de Roberto Mancini.

Fredy Guarín asume un papel más protagónico con Colombia

Pasan los días y Guarín juega cada vez más arriba y abierto. Es decir, Mancini reconoce sus limitaciones para un juego de posesión, entonces lo aleja de la gestación de la jugada, donde se enfocan tanto Felipe Melo como Kondogbia, dos futbolistas igual o un poco más creativos que el boyacense. Ante este escenario, Guarín se enfrenta a otro muy distinto con la Selección: hacer de segundo pivote. Esto supone un cambio total en el desarrollo. Aquí Fredy pasa a jugar abajo y cerrado, a ser la base de la jugada, a maniobrar el partido y, sobre todo, a crear ventajas desde el primer pase. En pocas palabras: Fredy Guarín se convierte en el discurso. Un papel que ha llenado con satisfacción, durante la era Pékerman, sólo un futbolista: Aldo Leão Ramírez. La prueba toma un cambio radical para sus prestaciones, pues en el Inter se ha habituado a cultivar en contextos vertiginosos y a cosechar ventajas.

Las facultades actuales de Fredy Alejandro no parecen ir anexadas con lo que Colombia sugiere o requiere en ese puesto. Por jerarquía no hay duda que es el nombre, pero su fútbol tiene menos bases organizativas a las de hace unos diez años. Guarín puede ser una opción para afrontar escenarios precisos. Uno de ellos, por ejemplo, con una Colombia mandando en el tema de rebotes y apostar por su remate seco, ya sea para marcar o matar el partido. El otro, muy fácil, un diluvio de transiciones, un enfrentamiento de golpe por golpe, donde su conducción y su físico caerían como agua en mayo.

¿Podrá Guarín ser paciente y pensativo con balón a nada de los 30 años?

Guarín tendrá que ir definiendo su estilo con relación al equipo de Pékerman si quiere tener un puesto asegurado. De seguro será difícil de modificar estando cerca de los 30 años, pero ejemplos se han visto. Arjen Robben es uno de los tantos que alcanzó su madurez muy tarde y generó la acción más difícil de defender como su regate interior en velocidad. El otro, pasando al tenis, es Stan Wawrinka, quien posee uno de los gestos técnicos más precioso e imparable del deporte: el revés a una mano. Hoy por hoy Guarín es un recurso: carrera interior y disparo. Pocas soluciones residen en él; es un jugador impulsivo.

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