Nos regalaron una bonita eliminatoria Independiente Medellín y Junior tanto en el transcurrir de los 180 minutos como en los penaltis. Esta es la esencia de la Copa Águila en rondas avanzadas. Quedamos con ganas de otro partido o de una eliminatoria aún más linda entre Santa Fe y Once Caldas para definir al segundo finalista que acompañará al tiburón.

A lo que se refiere el partido, el DIM fue superior en el transcurso de los segundos 90 minutos. Como Junior en los primeros. Los de Leonel Álvarez fueron tan superiores que dos futbolistas insuperables en Junior, Gustavo Cuéllar y Vladimir Hernández, pasaron inadvertidos. Menos Sebastián Viera. El uruguayo sostuvo la balanza obligando a definir la serie desde la fortuna de los jugadores y la gloria de los porteros.

La organización de Cuéllar y Celis fue un problema defensivo para el Junior

Dos movimientos metódicos del DIM controlaron a un Junior transparente en ambos campos. En primer lugar, Fabio Burbano atacando la zona de Jossymar Gómez. El ex del Envigado guió el juego hacia el uno contra uno ante el tercer lateral rojiblanco (después de Vélez y Murillo). Comiéndose a Jossymar, Burbano sacudió con el regate interior o ganando línea de fondo más centro. Alexis Mendoza no corrigió, pues el pivote derecho era Gustavo Cuéllar y no Guillermo Celis. Celis no pudo compensar defensivamente con ayudas a Jossymar porque era el mediocentro lejano y desatender a Pajoy estaba fuera del presupuesto. En segundo lugar, Leonel Álvarez preparó toda la semana anular a Vladimir Hernández y lo hizo sobremanera. El lateral derecho fue Didier Moreno, quien impidió cada recepción del araucano de cara, imposibilitándole encarar. Lo hizo con anticipos que requerían coral lectura o forzándolo a recibir de espalda y achicándole el giro.

Junior no hacía ningún merecimiento para descontar y empatar la serie, pero apareció Jarlan Barrera con un gol que puede consagrarse como el mejor del año en el fútbol colombiano. Un gol de un peso de talento que debe desbocarse. En el actual sistema constituye una disociación entre Ovelar, Pérez, Vladimir y Cuéllar.

Mal Leonel en la gestión de campo posterior al gol de Jarlan

Leonel Álvarez terminó inclinando el resultado al 2-1 final sacando a Christian Marrugo y metiendo a Félix Micolta. El DIM perdió su único movimiento entre líneas para los pases de Daniel Torres. Y el objetivo no fue pasar a línea de tres y ganar una opción de pase por delante del balón, sino ofrecer más vértigo a los ataques poderosos. Y en los cobros desde el punto penal ocurrió lo inevitable: Sebastián Viera confirmó su espectacular actuación y agrandó su estatua en Barranquilla como ídolo.

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