Como el mejor amigo. Como si la amistad rebobinara muchos momentos. Al fin Jonathan Gómez tiene un apretón de manos futbolístico. No fue Giovanny Martínez. Tampoco Marlon Fernández. Menos José Leudo. El apretón lo aceptó Julián Guillermo Rojas. El abrazo de un íntimo que regresa después de varios años a un nivel prudente tras su muy joven impacto en Banfield. El fútbol demostrado por ambos no es normal de una pareja que lleva jugando menos partidos que la misma cantidad de vocales. Dos perfiles específicos y complementarios que parten del mismo eje vertical. El argentino de mediapunta y el bogotano atrasito acobijándolo.

En lo meramente futbolístico, que juegue Julián Guillermo y no Giovanny Martínez supone muchos elementos para Guillermo Berrío. Tres son los factores. En primer lugar, el ex del DIM mejora la circulación de balón desde atrás. Su capacidad distributiva es superior a cualquier otro centrocampista del plantel. En segundo lugar, le compensa más a Jonathan Gómez. O sea, el argentino se focaliza en realizar menos cosas para rebosarlas de consistencia, frescura y calidad. De hecho, ese debe ser el objetivo central del Teacher Berrío: refrescar sus acciones para precisar y decidir como cualquier otro. En tercer y último lugar, la aparición de Julián Guillermo constituye para Gómez recepciones más altas. Como sea, redujo su parcela, aunque no signifique algo negativo. Jonathan Gómez definirá el ataque del Deportivo Pasto ante las bajas de Edwards Jiménez y Efraín Viáfara. Con Julián Guillermo Rojas de escolta.

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