Una noche lluviosa se apoderaba de un terreno de juego lleno de charcos que imposibilitaban el flujo normal de la pelota. Una sola preocupación; no ceder espacios al otro, y una sola diferencia; Macnelly. O mejor, Yimmy Chará.

La primera parte del partido estuvo limitada por la lluvia y unas condiciones del campo que obligaron a un ritmo lento, con pocas asociaciones y en donde el juego largo coqueteaba, tanto, que los de Cali se convencieron de que era la única manera de llegar al arco contrario. Nacional buscó de principio una vía distinta, triangulaciones Torres – Mejía – Bernal, y amplitud de sus laterales, pero la línea de 3 centrocampistas defensivos azucareros ralentizaba aún más la circulación de pelota por parte del equipo de Reinaldo Rueda. El juego interior no existía y Nacional padecía para llegar a zona de peligro.

Chará y Gilberto García pasaron la pelota entre sí más de 30 veces.

La vuelta de Macnelly representa tranquilidad para sus compañeros, en especial para Yimmi Chará que le encanta moverse ofreciendo desmarques de apoyo en las posesiones que generalmente guía Mac o Mejía. Sin embargo, ante las dificultades de aparecer entre líneas e interactuar poco con El circuito Infalible; fue Yimmi quien propuso como salida y zona de ataque el costado de “Alcatráz” García. La alternativa a la dependencia futbolística que tiene Nacional a Macnelly puede ser un estilo que ya conocen bien los de Medellín, porque como en las mejores épocas de Osorio, Nacional centró los ataques en banda y alcanzó profundidad en ellas.

Las conducciones de Nacional dependerán sí o sí de lo que decida Mac pero los circuitos los elige Chará. Del circuito infalible ahora aparece el alternativo. Variantes al juego de los de Reinaldo Rueda pero con sus dependencias. Mac – Yimmi.

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