Luis Carlos Arias es un futbolista total. No porque haya pasado por múltiples posiciones en su carrera, pero porque lo hace en un mismo partido. Arias suele aparecer en ambas áreas y en muchos sectores. Y lo hace bien. Es por esto que su titularidad es coherente e indiscutible. En un equipo en que los atacantes cooperan poco en defensa, Luis Carlos Arias es la salvación.

Leonel debió cambiar la figura para incluir a Arias

Al DIM le urgía un Arias, y a Arias le urgía un cambio de sistema. En el 4-2-2-2 habitual no tenía cabida. Está claro que prescindir de Marrugo o Hechalar en la mediapunta es algo que el DIM no se puede permitir. La otra opción, acompañando a Daniel Torres en la primera línea, le resta libertad a Arias para su ida y vuelta característica. Con base en esto, Leonel Álvarez reformuló el sistema y cambió la figura: un 4-2-3-1 asimétrico.

Con Arias de tercer madiapunta gana Arias y gana el DIM. En la banda, Arias es libre para desplegarse. Y es a partir de ese despliegue que el DIM retrocede mejor. Pero, claro, no todo es color de rosa. El DIM necesita de Arias activo en todo el eje vertical. Pero Hernán Hechalar lo necesita en el eje horizontal, mutando posiciones con él, abriendo espacios para su aclamada diagonal. Esa movilidad horizontal que demanda Hechalar se ha visto sacrificada para que Arias se pueda apropiar de la banda izquierda. En efecto, a perfil cambiado, Hechalar conduce menos, llega menos. Pero también es cierto que, fijo en la banda, Hechalar ha mostrado un pase con rosca peligroso y deja ver su lado más asociativo, que no deja de ser interesante. Ya no hay diagonal de Hechalar. Todo sea por defender mejor.

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