Cuarenta días sin Omar Pérez. Un poco más, un poco menos. Cuarenta días que parecerán una eternidad. Desde que Pérez llegó a Santa Fe, hace más de 6 años, el equipo se organiza por y para él. No hace falta explicar el desconcierto que supone su ausencia. Está claro que, en Santa Fe, ninguno se le asemeja. Armando Vargas ha mostrado cosas para ser un órgano importante, mas no el cerebro mismo del equipo. No aún.

Pasa que Omar Pérez es el jugador más creativo de Santa Fe. Tres jugadores hacen un Omar Pérez. ¿Exagerado? No. De hecho, fue lo que pasó ante Liga de Loja en Bogotá. Pelusso tiró de una vieja fórmula, un concepto fundamental en la campaña de Néstor Otero en 2010: juntar a Sergio Otálvaro y Yulián Anchico por derecha para hacer de ellos el motor del equipo. A esto se sumó perfectamente Juan Daniel Roa: mientras Otálvaro y Anchico buscan desbordar por la banda, Roa ofreció posibilidades por dentro. El resultado fue un trío hiper-dinámico: mutan posiciones, tiran paredes, se desmarcan, se buscan y se vuelven a encontrar. Crean, y por momentos parece haber vida sin Omar Pérez.

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