La noche se antojaba memorable. Déiver Machado y Helibelton Palacios en la misma cancha y en la misma zona. El duelo no definía al mejor lateral de la Liga, ni mucho menos, pero daba gusto imaginarlo. Aquel duelo quedó en fantasías. La prudencia y el respeto mutuo entre los laterales prevaleció. Ni Machado ni Palacios pasaron al ataque temiendo que el otro lo hiciera. No por eso el juego dejó de ser de los laterales. En la banda opuesta, Lewis Ochoa y Jeison Angulo fueron determinantes en el resultado.

Millonarios saltó a la cancha con un ritmo abrumador. Rafael Robayo y David Macalister Silva se impusieron en el medio, de tal manera que el Cali parecía un espectador. Todos los balones eran suyos y elegían a Lewis Ochoa para atacar el lado débil del Cali: Jeison Angulo. Débil porque no podía frenar los centros laterales de Ochoa, pero también porque no podía perder de vista a Maxi Núñez. El dos contra uno en la banda de Angulo estaba siendo incontestable.

Entre Kevin Balanta y Harold Preciado contrarrestaron a Lewis Ochoa

Y aunque el Cali tardó en reaccionar, su respuesta fue contundente. Kevin Balanta abrió su posición para compensar la inferioridad de Angulo. Pero Fernando Castro fue aún más ambicioso y envió a Harold Preciado para atacar la espalda de Ochoa. Fue entonces que el Cali equilibró las cosas.

Eso sí, el Cali estuvo lejos de ser reconocible. El kínder del Pecoso no dio muestras de aquella facilidad para mover el balón en campo contrario que lo caracteriza. No obstante, el Cali tuvo bastantes opciones de gol. Es por esto que Andrés Pérez es un baluarte. Pérez renunció al papel de mediocampista tapón y plantó al Cali en campo rival. Entre recuperaciones, toques y remates a puerta, Pérez y el Cali lo tuvieron todo para ganar. Andrés Pérez se dejó la piel. Y supo dominar el partido de los laterales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *