Han pasado ya cuatro fechas de Liga Águila y Nacional es el único equipo que no ha recibido goles. El trabajo del nuevo cuerpo técnico en ese sentido ha sido eficiente. Para acercarse al arco de Franco Armani, los rivales deben romper la doble línea de cuatro plantada en el campo por los verdolagas cuando se están defendiendo y eso, hasta ahora, no ha sido una tarea fácil. Debe hacerse énfasis aquí en el buen nivel que tienen los jugadores que ocupan estas posiciones, en especial los defensores centrales. El problema, sin embargo, se presenta cuando el equipo intenta acercarse al arco rival. Los ataques se están volviendo predecibles.

Envigado fue el cuarto rival liguero de los antioqueños. Los naranjas se replegaron desde el comienzo del encuentro y le dieron a Nacional bastante espacio en el centro de la cancha para que comenzara a gestar sus ataques. Así entonces, Henríquez pasaba el círculo central y con un pase buscaba a Alejandro Guerra, que jugó por primera vez este semestre, y a Farid Díaz, que se proyectó de manera constante por la banda izquierda.  El paso a seguir, en teoría, era buscar a alguien en la zona central. La dificultad para Díaz y Guerra, incluso para Macnelly que apareció en esa parte de la cancha un par de veces, era encontrar a un compañero en esa parte de la cancha. Los posibles receptores siempre estaban referenciados, ninguno lograba soltar la marca. A esto debemos sumarle que Daniel Bocanegra y Yimmi Chará aparecieron poco en el partido porque estaban al otro lado de la campo de juego.

El trabajo defensivo de Juan Mosquera, Andrés Mosquera, Otto Franco y Jerry Ortiz fue eficiente

El error de Envigado fue no haber aprovechado esa buena labor defensiva de sus mediocampistas para acercarse al arco de Armani. Cristian Arango estaba muy adelantado y Mateo Cardona, hermano de Edwin, no pesaba en el encuentro. Los dirigidos por Sánchez no aprovecharon la velocidad de sus atacantes para contragolpear. El partido cayó en el limbo porque ninguno de los dos elencos antioqueños se estaba acercando al arco de su contrincante. En la mayor parte del tiempo, el balón rodó de manera intrascendente por la zona central del gramado del Atanasio Girardot.

Sin embargo, Farid Díaz marcó la diferencia. El lateral cesaerense encontró el momento y el espacio adecuados para centrar un balón que le llegó a Jefferson Duque, que hasta ese momento había estado bastante impreciso con el balón los pies. El artillero saltó, cabeceó y mandó el balón al fondo del arco.

Ese fue el segundo gol de Jefferson Duque en este semestre

A Nacional le bastó con esa jugada y con un buen trabajo defensivo para vencer a la cantera de héroes. Reinaldo Rueda volvió a ganar pero… ¿volvió a gustar? Es muy temprano para hacer juicios de valor sobre esta nueva etapa que atraviesa Nacional. Solo el tiempo permitirá ver si los jugadores se adaptan al estilo de juego que propone el hombre que hace un tiempo entrenó a Ecuador.

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