Cuando Roberto Ovelar ingresó frente a Nacional en el partido de vuelta de los Octavos de Final de la Copa Águila, Junior encontró sus mejores minutos en el partido. Las primeras impresiones que dejó la sociedad que comenzó a formar con Juan David Pérez son bastante positivas. El búfalo encontró a un compañero que lee muy bien sus movimientos y que le da sentido a los ataques del equipo, sobre todo si hay espacio para correr. El cordobés -que no estuvo en una posición fija durante todo el encuentro- ejecutó los contraataques. En uno de ellos, el paraguayo recibió y no perdonó, a diferencia de los partidos pasados.

Ovelar lucha, gana, controla y habilita. Roberto le da tiempo a sus compañeros para que se incorporen a las jugadas de ataque. Incomoda a los centrales, los estira y los distrae. Así provocó la falta del primer gol. Recibió atrás, condujo, enganchó y cayó en el borde del área cuando un rival lo tumbó. Y es que es esto lo que hace importante el trabajo del delantero centro tiburón. En la medida en la que Alexis Mendoza explote las virtudes del paraguayo, y a ello le sume la labor en cancha de Juan David Pérez, Junior podrá mejorar y ser más peligroso. Nacional lo evidenció y quedó eliminado de la Copa.

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