Alexis Mendoza llegó al partido ante Cortuluá con Jarlan Barrera como carta de presentación. En fechas anteriores, Junior venía mostrando destreza en el domino de la posición y en las transiciones; pero era evidente su incapacidad al intentar generar rupturas o enlaces sobre el último cuarto. Jarlan apareció con la labor de arreglar aquello. Entrando al onceno titular por un inconsistente Michael Ortega, el hombre de 19 años se paró como mediapunta y se dedicó a agitar a la defensa rival con su pleno dinamismo. Jarlan, vale acotar, es algo muy distinto a Michael. El segundo busca aportar más al trámite, fijando como enganche; el primero, sin embargo, busca más la recepción adelantada, llegar al área y encarar. Para los mediocentros de Cortuluá esta tendencia, precisamente, significaba un dilema: los mediocampistas centrales debían retroceder muchísimo, o perder las espaldas ante Barrera. Y esto último, para Jaime de la Pava, no era una opción.

Jarlan supo reconocer cuando debía bajar a recoger la pelota, pero durante la mayor parte del encuentro estuvo muy cerca de la delantera, y así, Junior ganó metros. Su dominio era absoluto. El equipo de Alexis Mendoza cuenta con un trabajo táctico espléndido que se ha ido cementando sobre lo realizado el pasado semestre. La dinámica coordinada que manejan Guillermo Celis y Gustavo Cuéllar como mediocentros, y las sinergias que se generan entre laterales y extremos por las bandas, le bastan al equipo para reciclar posesión y retroalimentar su juego consecuentemente. Por eso, aunque hoy por hoy, no haya grandes diferencias en cuanto a nivel entre Jarlan y Michael, lo de Jarlan pudiera ser mejor para el equipo. Barrera brinda a Junior más soluciones que propuestas; y en ese sentido, se parece más a Macnelly Torres.

Alexis no interpretó bien el partido

Junior parecía tenerlo todo ganado sobre el comienzo de la segunda parte, con el marcador a favor, y un dominio absoluto sobre el terreno de juego. Sin embargo, pocos minutos después del 1-0, Alexis realizó un cambio inexplicable: sacó a Jorge Aguirre -herramienta precisa y sumamente útil en la retención de la pelota- para dar entrada a un Zamir Valoyes confundido que, en su ansiedad, comenzó a regalar la pelota sin sentido. Al llegar el empate de Cortuluá, Alexis se desmoronó. No logró aceptarlo. Su propia superioridad al comienzo del juego, lo llevó a subestimar al co-líder del torneo: el estratega sacó a Jarlan y a Cuéllar para dar paso a Edinson Toloza y Michael Ortega, convirtiendo así a su equipo elaborado, en una maquinaria torpe, que lanzó pelotazos y chocó irreverentemente hasta que en tiempo de reposición encajó el 2-1 definitivo.

 

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