El centro del campo de Millonarios está conformado por futbolistas cuya virtud principal no es, ni mucho menos, el regate. La generación de ventajas en un uno contra uno no es algo que se pueda esperar de Robayo, Vargas, Insúa o Silva –aunque de éste un poco más que de los otros–. La sorpresa está por otra parte… cerca a la raya lateral zurda, donde habita Déiver Machado.

El chocoano es un lateral imaginativo. Por su mente pasan cosas que siempre van a beneficiar a su equipo en fase ofensiva. “Se la paso a Robayo, pico al espacio, la recibo de nuevo, regateo al defensa y toco de nuevo hacia dentro con ventaja”. Esa secuencia, tan común en el papel, está al alcance de pocos defensas en la práctica. Y Déiver la logra. Una y otra vez. Ésa y otras más, porque su cuerpo y sus piernas obedecen a su cerebro, y su cerebro dicta buenas decisiones. El conjunto embajador tiene ahí una firme ventaja. Que la disfrute.

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