Juan David Pérez vive de acelerar. Lo suyo surge todo a partir de la aceleración y culmina en ella. Una, dos, tres zancadas le bastan para dispararse. Que habite en la banda dice mucho de él: próximo a la pista atlética; un tanto ajeno a la colectividad del acontecimiento futbolístico. Sin embargo, el cordobés no se olvida del sentido del juego: el arco contrario. Es un extremo con gol. Pérez acelera y desborda una y mil veces. Es el Río Magdalena en sus días de furia.

Pérez es un jugador extremadamente inquieto y siente el movimiento como algo suyo. Cuando hay espacios, corre; cuando no los hay, también. En momentos de ataque estático y pocas opciones de maniobra, Pérez sacude. Sus desmarques causan revuelo, su acercamiento al portador del balón desestabiliza los marcajes y los espacios surgen. Pérez crea y explota espacios; su aceleración portentosa no es sinónimo de un atletismo irreflexivo. En defensa, sabe presionar, y es consciente de que los rivales rara vez buscan superarlo con conducciones debido a su velocidad. A la hora de atacar, Pérez reconoce cuándo una causa está perdida y se frena con la misma agilidad con que acelera. Entonces acude al pase atrás en busca de un segundo concepto. He aquí, sin embargo, su gran dificultad: sus pases son señal de auxilio. Nada imaginativos.

Pérez es capaz de mejorar el actual sistema, o de fundar un cambio

Desde que el balón echa a rodar queda claro: Juan David Pérez es un extremo. Por eso, en Junior, podría encajar perfectamente en el 4-2-3-1 que viene usando Alexis Mendoza, ya sea entrando al onceno en banda izquierda por Vladimir Hernández, o en banda derecha por Jorge Aguirre. La última, debido al bajo nivel que ha mostrado Aguirre en el comienzo del torneo, podría ser la opción más probable. Tras la salida de Macnelly, Jorge no ha tenido quien encuentre sus corridas en profundidad, y le ha costado ajustarse a tener que sacar el balón desde tan atrás. Pérez, por su desborde, su habilidad para jugar por ambas bandas y su capacidad para girar rápidamente, podría representar una mejora significativa.

Pero estas mismas capacidades, significan que con Juan David, Alexis tiene otra opción: emplearlo como segundo punta. No es secreto que en la afición juniorista hay muchos descontentos con el desempeño de Michael Ortega como enganche detrás de Roberto Ovelar. El barranquillero puede convertirse en un enlace importantísimo para el trámite, pero hasta ahora solamente ha logrado hacerlo por ráfagas, siendo impreciso e irrelevante durante gran parte de los partidos. Mendoza podría descartar a Michael para colocar a Juan David como segundo delantero en una especie de 4-4-2, lo cual restaría pausa y orientación al fútbol, pero seguramente añadiría galones de vértigo y encanto en el último tercio.



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