Deportivo Cali se proclamó campeón en el primer semestre sin contar con Rafael Santos Borré en el tramo final y decisivo de la competición. Concretado el título algunos afirmarían que su ausencia no se sintió y alguna que otra señal adornada de inequívoca. Lo cierto es que tras una actuación imperial de su parte empezó a tejerse la novena en el escudo de la institución verde y blanca. Ayer redondeó una actuación que sólo confirma la aventura que para él significa el juego.

El amanecer del partido decantó el desarrollo

Uniautónoma no terminaba de salir de los vestuarios y ya se encontraba con dos goles en contra que anticipaban una noche hostil, angustiante. El filo del botín de Candelo rozó la pelota y plagó de caricias a Preciado y Borré que terminaron de sonreírle a la red en un acto de contundencia y pragmatismo. El ir ganando en el amanecer del encuentro obligó a los de Giovanni Hernández a atreverse e intentarlo, cosa que lograron en gran parte porque en la faceta defensiva el comportamiento de los del Pecoso dejó fugas para un Víctor Cortés inquietante y peligroso. No siempre en la victoria todo es color rosa. Eso sí, cuando la esperanza costeña avivaba su fuego la luz de la aurora emergió y no paró de centellear.

Borré resalta el estilo ofensivo del Cali

El fútbol contempla muchas opciones, pero va en el camino con una ruta y consigna nítida: marcar goles. Aquí Rafael Santos Borré mostró la facilidad para embocarla dentro del marco cada vez que se lo propuso y que para esta ocasión tuvo que sufrir Uniautónoma. Una vez quisieron ponerse en clave remontada, Uniautónoma padeció los quilates que carga sobre cada guayo, decisión y remate el Peter Pan Reverso del fútbol colombiano. Sus andaduras sobre el área rival, desde la banda, partiendo en la bomba central y más permitieron a los suyos encadenar acciones de colección. El 3-1 escenifica a la perfección la escena majestuosa que brindó el niño genio.

El techo en cuanto a rendimiento futbolístico sigue planteando preguntas a las que Borré responde con sabiduría, temple y calidad. Debo confesarlo porque no sabía si escribir sobre el partido o enfocarme en su actuación que fue arrolladora. La vida será siempre bella para el Deportivo Cali si Borré dice presente, pues su inspiración es dictatorial.

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