Marcelo Gallardo, como futbolista que fue, entiende que el fútbol pertenece a ellos y que la inspiración determina el éxito o fracaso que pueda tenerse. River Plate vuelve a una Final continental en menos de un año y el éxito también se debe a un trabajo sincronizado entre jugadores y cuerpo técnico. Pero, sobre todo, gran peso lo tiene Marcelo.

River venció en mitad de cancha. Guaraní generó opciones siempre por las bandas

Guaraní, necesitado de marcar para recortar la desventaja de 0-2, fue en busca directa del arco de Barovero. En sus intentos de atacar, por mitad fracasaba, vencía a un imperial Kranevitter que así como recuperó pelotas también ha dado muestra de que está recobrando su mejor nivel. Robó, pisó y entregó. River presionaba muy alto y dificultaba la salida de balón a ras de pasto por parte de Guaraní. La única manera que el equipo de Fernando Jubero contactara con los de arriba y superara la primera línea de presión del cuadro argentino era con lanzamientos en largo a Santander sobre Funes Mori. Federico batalló y ganó innumerables veces. Además, cada vez que se ofreció para recibir de espaldas, y ya con mayor libertad, propició los momentos más claves para su equipo en la generación de juego. El estrecho pero largo espacio que halló Guaraní para atacar fueron las bandas. En la primera parte fue la de Mercado, por ahí se desplazaba Benítez sin pagar peaje y solía aparecer también el incómodo Santander.

River Plate, estando contra las cuerdas tras recibir el primer golpe certero y lucir grogui, se levantó y dio el guantazo que definitivamente dejó ‘knock out’ a los paraguayos. La mano de Gallardo nuevamente volvió a pesar. Su lectura de juego sigue dando resultado y dio con la tecla en el momento de mayor sufrimiento de sus jugadores. En menos de 15 minutos realizó los tres cambios y recompuso su equipo. La idea: cerrar el partido para quedarse con el hacia la Final. No había mejor manera de ponerle broche a la llave que marcando un gol y ahí apuntó Marcelo. “Entrá y dale la vuelta”, le dijo a Cavenagui. Mientras a Tabaré Viudez tan sólo lo miró. En la cancha, el escenario propició para la traducción de esa mirada. Gallardo, Kranevitter, Maidana, Viudez; una asistencia de cachetazo lujosa para Lucas Alario y el último pase para llegar a la Final.

 

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