Nacional tuvo más posesión de pelota, dominio territorial en la mayor parte del compromiso y llegadas más punzantes al arco rival. Pero esa superioridad en el trámite no la tradujo en goles, para decepción de sus 37.575 seguidores (por orden del comité de vigilancia y seguridad, los hinchas rojos no pudieron asistir al Atanasio). Medellín mostró anemia en su ataque y como contraste, un engranaje defensivo rocoso, que cuando tambaleó, mantuvo su solidez gracias a los guantes milagrosos de David González.

Si nos atenemos a los puntajes ideales que conciben los técnicos, desde la óptica de juegos de local y visitante, el empate sin goles favoreció más a la gente de Leonel que al profe Rueda, el anfitrión. Más si tenemos en cuenta las carencias ofensivas del DIM que ya no cuenta con Monsalvo y Pérez y que, además, no pudo inscribir ante Dimayor a Mosquera y Palacios. Por otro lado Luis Carlos Arias está en período de recuperación y Marrugo y Caicedo no hicieron la pretemporada por lesiones. Es decir, una igualdad con dificultades pero muy valiosa al final.

El partido se puede dividir en 3 segmentos. El primero va hasta los 20’ cuando Medellín, con presión alta y asfixiante, no le permitió una salida limpia a Nacional desde el fondo. Con Daniel Torres, como pulpo en el medio, la visita trató de profundizar el juego, pero abandonó las aventuras por la punta derecha, limitando así la ofensiva a la zona comprendida entre el eje de la cancha y el pasillo izquierdo. Por lo anterior, Murillo y Nájera, lograron echarle el lazo a Caicedo y los volantes de llegada del rojo no pisaron el área. Armani no ensució el uniforme.

El segundo segmento va de los 20’ a los 45’, donde tomó la iniciativa Nacional de la mano de Macnelly y tuvo 4 llegadas de mucho filo, con Ruiz, Torres, Berrío y Copete

En el segundo tiempo (tercer segmento), la presión alta fue protagonizada por los verdolagas y a Medellín no le quedó otra alternativa que recular y encomendarse a las vacunas de contragolpe. En este orden de ideas hubo 2 aproximaciones: una de Córdoba y otra de la Goma Hernández. De resto, las oportunidades fueron de Nacional con 2 centros de Alcatraz que no pudieron finalizar Duque y Copete, sumado a las dos llegadas claras de Jefferson Duque y Yulián Mejía salvadas in extremis por David González.

Las diferencias en la búsqueda de la victoria, las marcaron los avances de uno y otro: flaco el rojo y gordo el verde. Nacional tuvo más control del partido, mejor circulación de la pelota y buscó superioridad numérica en la zona activa de juego.

Fue un compromiso con gran entrega de los protagonistas, pero sin fantasía. Iniciativa de Nacional sin eficacia y una espera roja, bajo un dibujo de 4-4-2, que permitió mantener el arco en cero. Intención de los contendores, de darle buenos destinos al balón, siendo en éste aspecto más preciso Nacional, equipo que quedó en deuda con el acierto de los disparos. Los locales con más andadura táctica y sus oponentes con un onceno en construcción.


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