Bendito fue el día en que los ojos se postraron sobre esa máquina productora de recursos de altísima calidad llamada cantera. No había que importar ni mirar hacia comarcas nacionales para buscar alguna solución hecha jugador. Fernando Pecoso Castro, como mínimo, requiere acompañar a cada efectivo canterano. Estos emergen a tan alta presión que cuando deben jugar, mostrarse, decidir y algo más, lo toman como asunto de cotidianidad. Natural.

No obstante, es cierto que al Deportivo Cali le cuesta mucho poner la primera marcha en el inicio de cada campeonato. La idea, que en este caso ya está creada y con detalles, siempre necesita de un par de partidos para florecer y no dejar de dar frutos. Contra Equidad, y en muchos momentos del juego, se percibieron desajustes defensivos que el conjunto de Santiago Escobar no terminó de ver por la ansiedad a la hora de finalizar las jugadas. Siempre estuvieron cerca y acechando el gol, pues hicieron más por el partido, pero un paso previo errático les impedía vulnerar a Hernández.

Equidad dominó la pelota, pero su efectividad fue muy baja

Tanto Villota como Restrepo y Barreto hicieron del balón su juguete de mano. Lo movían con plena comodidad y velocidad. Añadido a ello, los movimientos de Jean Carlo Blanco proporcionaban explosión y espacios que –como se dijo antes– no tenían el destino final por la mala elección en el último tramo tan importante y decisivo de las acciones. El golpe de contundencia no lo podían dar y en esas apareció la silueta de Preciado delineada por Candelo para decir presente y subirse en el marcador. Eso sí, en el tablero se dibujó un 1-1 antes del descanso por un gol en contra de Nasuti. Paridad que coincidía con el rendimiento visto.

La igualdad refrescó a los aseguradores, que para el segundo tiempo fueron propositivos, llevaron a cabo una presión ardua con Leudo como abanderado y superaron de entrada al Deportivo Cali. El juego de Equidad aqueja una dolencia ya familiar: incapacidad para dar la estocada al buen juego que ejecuta. Con un Villota tan participativo, Equidad aseguraba tenencia y control; además de una administración plagada de talento. Su retiro del gramado terminó con el martirio para el conjunto verdiblanco que, para el remate del partido, hizo mucho mejor las cosas gracias a la solidez y seguridad que sumó al ser Mera el lateral izquierdo.

Cuando todo parecía quedar en tablas vino una realización canterana de inicio a fin para sentenciar el partido en los pies de Nicolás Benedetti. El joven volante resolvió con suma tranquilidad, simpleza y calidad al palo más lejano de Bonilla y puso el empaque de triunfo a un partido complicado. Momento majestuoso que ratifica el poder de unas fuerzas básicas que ya dieron fruto y seguro adornarán el camino con su esplendor.

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