(…) No obstante, es necesario resaltar que la mayor capacidad de Cuéllar pudiera ser su velocidad mental. El pelirrojo percibe la jugada una fracción minúscula de segundos antes que el resto; y esto marca tremendas diferencias. Cuando un contrario se acerca a presionarlo, él elude porque ya lo ha visto; cuando otro se interpone en el camino del balón, Cuéllar traza otra vía porque ya lo ha presenciado. Al generar enlaces interiores, o al disparar paredes, su orientación, su intención y su anticipación voraz demuestran un conocimiento previo de lo que ocurre en el presente cronológico. Es clarividencia, de algún tipo. Incluso, al defender, Cuéllar tiene una facilidad singular para determinar la trayectoria del balón o del contrario sin exponer su conocimiento, que le genera ventajas enormes al robar.

*Extracto del artículo Tiempo-espacio reducido.

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