La noticia para el reinicio de la Copa Libertadores son los contundentes y deslumbrantes fichajes de Tigres. Incorporaciones como Gignac, Dumm, Aquino y Uche son un salto de calidad cualitativo y cuantitativo. Junto al São Paulo, la plantilla con mayor potencial en toda América. Sin embargo, el rival en Semifinales es Internacional, todavía vivo y competitivo con Andrés D’Alessandro, Lisandro López, Nilmar, Juan y Muriel. Pero Inter no viene destacando últimamente por éstos, sino por Rodrigo Dourado, Valdívia y Geferson. Sobre todo por el primero. Los tres con un detalle en común: son categoría ‘94. Jovencísimos.

Rodrigo Dourado es un mediocentro clavado que le permite a su compañero de zona, usualmente Charles Aránguiz, tener vuelo. Y aunque Internacional no tenga criterio para iniciar la jugada, sí tiene dirección. El brasileño va justito de creatividad, pero sus pases siempre hallan un objetivo con facilidades en el control Rodrigo Dourado tiene tacto: no dificulta al posible receptor, usualmente una línea de pase segura. Si el balón llega al destinatario, y además orientado sobre D’Alessandro, le permite a Aránguiz acompañar desde atrás y cuidar las segundas jugadas. Estos días, además, que Inter no ha podido contar con el chileno por el tema de la Copa América, el capitán Andrés lo ha extrañado, puesto que ningún centrocampista persigue su velocidad en la ejecución. Dourado, sin la misma perspicacia de Charles, ha adquirido el rol trabajando al lado de Nílton.

Tigres es superior estratégicamente y, sobre todo, moviendo la pelota

El asunto va más allá de esto. Tigres acogerá el mismo plan de Ricardo Ferretti con jugadores que podrán potenciar el sistema. Es difícil imaginar a Guido Pizarro, Jesús Dueñas, Rafael Sóbis o Damián Álvarez sin balón. Necesitan tocarla. Tendrán que generar circuitos asociativos. Y esta vez los mexicanos buscarán a André-Pierre Gignac en zona de remate. Ahora sí un ‘9’ insistente en el gol y capacitado en marcar 20 goles por temporada.

Aquello suena a su plan diferencial principal. Ferretti es un especialista táctico para generar superioridades desde los saques de puerta en corto de Nahuel Guzmán y darle utilidad en ataque organizado. No obstante, Tigres puede asumir otro estilo: agobiar a Rodrigo Dourado. Imponer ritmo y verticalizar posterior a la recuperación con Jürgen Damm, Joffre Guerrón o Javier Aquino no es una opción remota. Será interesante evaluar el nivel decisivo del pivote brasileño: contundente y solvente, en circunstancias grises, para despejar y evitar desastres.

Dourado destaca por su mentalidad defensiva

El uruguayo Diego Aguirre depositará todo lo que tiene en Rodrigo Dourado de escoba. Rápido en la entrega, su función principal, si Tigres adopta la posesión, será cortar los vínculos ofensivos mexicanos. Técnico en la entrada e intuitivo en el robo, Internacional sostendrá el mediocampo con pequeñas virtudes y decisiones en la pérdida para no defender en multitudinaria desventaja. Defender en mínima desventaja, probablemente, también supondría jugar sobre mar picado, pues Tigres tiene creatividad y aptitud en ajenas zonas del campo. Lo mismo corriendo.

Amén al santo y a Rodrigo Dourado.

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