Indicios. Los primeros minutos de la temporada van dejando indicios. Indicios de un concepto mayor que regirá al equipo durante la temporada. O, por el contrario, indicios que se extravían con el pasar de los partidos y resultan ser tan sólo un supuesto. Si hablamos de indicios, el primer indicio de la era Gerardo Pelusso en Santa Fe es, a lo menos, elocuente.

Las miradas estuvieron puestas en Sebastián Salazar

El debut de Santa Fe centró el foco de atención en el mediocentro. Sebastián Salazar era el elegido para colmar las dudas generadas por la ausencia de un mediocentro de la talla de Daniel Torres. Hay que decir, eso sí, que no son pocos los que confían en Salazar. A medida en que va sumando minutos como profesional, el juvenil va mostrando talento para defender de cierta manera: hacia delante. Salazar es atrevido hostigando al rival, más cuando este último recibe de espalda. La esperanza en Sebastián Salazar nace en su manera de apresurar al rival a tomar malas decisiones.

Así como Sebastián Salazar defiende hacia delante, así mismo emergen los espacios a su espalda. Hubo indicios de que Pelusso tomó precauciones al respecto y ahí surge su elocuencia: El Campín volvió a ver una línea defensiva adelantada desde tiempos de Carlos Valdés. El plan acotaba los espacios residuales de la presión de Salazar. Como si lo conociera de toda la vida, Pelusso diseñó el ambiente propicio para que Salazar jugara bien.

El repliegue después del gol perjudicó a Salazar pero benefició a Santa Fe

La agresividad de Salazar devino insostenible una vez Santa Fe se adelantó en el marcador. El expreso retrocedió hasta su área, como hacía en el pasado reciente, y es apenas normal que se sienta cómodo haciéndolo. El problema fue la espalda de Salazar: un espacio frecuente que la línea defensiva no volvió a patrullar. Y a espalda de Salazar fue donde Sebastián Villota y La Equidad empezaron a cobrar protagonismo.

Hubo algo de complicidad por parte de Equidad para que la desventaja entre líneas de Santa Fe no se haya visto reflejada en el marcador. Probablemente un giro de Wason Rentería, potencialmente el mejor giro de la cancha, habría explotado mejor el mencionado espacio entre líneas. Wason pudo ser el héroe de la noche. Pasó lo contrario: en lugar de sumar fuera del área, Rentería se mostró bastante estático dentro de ella. Tanto el estatismo de Rentería como el de Blanco facilitaron las labores de anticipo de Mina y Meza. Los centrales de Santa Fe fueron infranqueables hasta el punto de abatir por completo a Rentería.

La movilidad fue factor determinante en el juego

Ahí perdió el partido La Equidad. La apacibilidad de Wason Rentería y Jean Carlos Blanco contrastó con la movilidad de Wilson Morelo y Luis Quiñones. Quiñones sacó de posición varias veces a Hurtado para dejar a Morelo en duelo directo con Soto. No hubo momento alguno de comodidad para los centrales de Equidad. Al final, el resultado fue justo con la delantera que mejor entró y salió del área. O mejor: la única delantera que se atrevió a hacerlo.

Resta confirmar si el adelanto de la línea defensiva propuesto por Pelusso es indicio o concepto. A día de hoy, lo cierto es que, si la defensa se adelanta, Sebastián Salazar juega bien. Si, por el contrario, Roa y Seijas retroceden, Santa Fe también juega bien. Si Salazar merece ser amparado por su condición de aprendiz, Santa Fe deberá hallar la manera de jugar mejor unos metros más adelante.

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