Hay pocos momentos más cargados de optimismo en el fútbol que el inicio de una nueva temporada. En el debut siempre se espera lo mejor, cada aficionado aguarda atentamente que su equipo comience a mover el esférico con la férrea ilusión de que en esa campaña que recién inicia realicen un fútbol espectacular. Técnicos y jugadores están aún más emocionados, esperan que el trabajo de la pretemporada rinda sus frutos y que todos los conceptos aprehendidos se vean reflejados en cancha.

Pero la realidad es que muy pocas veces el equipo arranca con la excelencia esperada, más si se trata de un proyecto que apenas inicia, como el de Torrente con el Caldas o el de Leonel con el DIM. Por eso quienes vieron el encuentro entre el poderoso y los albos estuvieron más tiempo bostezando que mirando el partido, que desde las emociones dejó muy poco pero que tácticamente dejó cosas interesantes para resaltar.

El DIM se presenta como un equipo bastante ofensivo

Lo primero, el Medellín va a salir a presionar al rival. La llegada de Daniel Torres le sirve para sostener, con mayor facilidad, la posesión en campo rival. La agresividad para recuperar del ex Santa Fe sumada a su habilidad para distribuir el balón generan un ambiente propicio para encajonar al rival. El problema que genera esto, que lo tuvo en la noche de ayer frente al Once Caldas, es que obliga al contrario a defenderse muy atrás y a dejar muy pocos espacios entre líneas, lo que le generó dificultades al Medellín que fue claro dominador del partido pero que creo muy pocas opciones de gol.

Lo anterior se antoja bastante preocupante. Aunque jugadores importantes para el ataque como Juan Felipe Caicedo, Luis Fernando Mosquera y Luis Carlos Arias no estuvieron disponibles, es un mal síntoma para la ofensiva del poderoso que tanto dominio en posesión y terreno de juego no se haya visto reflejado en el marcador.

Once Caldas tuvo un buen trabajo táctico

Lo segundo, el Once Caldas es un equipo muy bien trabajado tácticamente. El equipo de Torrente no tuvo problemas para aguantar de manera ordenada a su rival. Utilizando un 4-3-3 atacaba fácilmente por las bandas cuando tenía la pelota con Arango, de discreto partido, y Salazar, además podía mutar a un 4-1-4-1 rápidamente cuando perdía la bola. Con esta formación, la segunda, contuvo muy bien los amplios ataques del DIM que casi todo el segundo tiempo utilizó a Fabra, lateral izquierdo, más como extremo que como zaguero.

Atacando fue donde peor se vio el equipo albo, a pesar de que fue capaz de generar situaciones de gol con el poco tiempo que tuvo el esférico, lo anterior no es un dato menor, de hecho es bastante relevante para la idea de juego que parece va a tener el Caldas, no fue preciso atacando y malgastó buenas recuperaciones que no se pudieron traducir en peligrosos contrataques.

Al final ambos conjuntos dieron pequeñas muestras de lo que podemos esperar de ellos en el semestre. Dejaron la sensación de que con trabajo ambos equipos pueden construir un sistema de juego bastante competitivo. Desde el resultado seguramente los albos se fueron con una mejor cara, pero desde el juego el poderoso es quien se va sintiéndose superior.

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