Si hay un equipo que se conoce así mismo en esta Copa América es Chile. Su poderío ofensivo se basa en el presente en la natural y divertida manera en que se reúnen más de la mitad de los jugadores en campo contrario. Lo curioso es que como en una corriente, el fútbol de Chile fluye por un sólo espacio, pero salpica otros lugares.

El lado activo… y Valdivia

Vidal, Sánchez, Isla y Vargas siempre están en la zona donde se gestan las mejores ideas –la zona derecha– y aún en esta copa no han podido detenerles. Más que virtud física y técnica, la diferencia radica en la magia que imprime el Mago y la inteligencia que realiza en cada pase donde los defensores son envueltos por cada truco suyo. Valdivia se beneficia del sistema y potencia el mismo. Rojo puede ser la próxima víctima de una corriente futbolística que, a pesar que en ocasiones no parece fluir con tanta fuerza, crea una represa con agua suficiente como para zambullir y ahogar a su rival.

Las cualidades de Marcos Rojo como defensor pueden ser vulneradas y muy bien aprovechas por una Chile que en el carril derecho posee la capacidad para derrumbar cualquier valla. El lado izquierdo de Argentina, el espacio enorme que debe cubrir Rojo, las llegadas profundas de Isla y un Mago que saque todo su repertorio podrán, por fin, coronar al país que tienen como lema “Por la razón o la fuerza” y que de variar pasaría a “Por el fútbol y su magia”.

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