Es frustrante sentarse a meditar sobre la Selección Colombia cuando cada partido encaja tan inexorablemente en un patrón. Es repetitivo. Un déjà vu. La Copa América del combinado cafetero ha sido, desde un comienzo, una película trágica, cuyo desenlace tenía un destino inevitable y familiar -de los que se repite un domingo cada tanto en la televisión- y en el cual no cabía mayor sorpresa que algo entre las líneas de “el protagonista estaba muerto desde un comienzo.” El equipo de José Pékerman cayó lentamente y sin encontrar respuestas ante una conglomeración justa de circunstancias que estalló. Una Tormenta Perfecta. Un Titanic en el que, sin querer abandonar el barco, la tripulación se ahogó esperando a ver si los escombros flotaban.

Sin suerte y sin preparación, Colombia resolvió para subsistir

Absolutamente todo lo que ocurrió rumbo al partido ante Argentina indicaba que Colombia llegaba destinada a ser casi, o virtualmente, inexistente. No había interiores, no había mediocentros y no había Carlos Bacca. Nada. Ni para construir, ni para correr y buscar la contra. Pékerman comenzaba en jaque, y eso antes de siquiera pensar en que necesitaba detener al mejor futbolista del mundo. Resignado, el argentino planteó un partido sin opciones ofensiva sistemáticas: para no morir. Un 4-3-1-2 con James detrás de los delanteros y buscando el robo sobre la zona de Mascherano. Alexander Mejía -la única opción disponible- actuaba solo como mediocentro, y para apoyar su lucha desahuciada en la medular, José Néstor colocó a Santiago Arias como lateral izquierdo con ordenes de seguir a Messi y sus corridas hacia el centro. Fue un movimiento astuto y bien ejecutado donde había poco que hacer. Víctor Ibarbo ocupaba el extremo izquierdo, y tomaba la posición de lateral que tan a menudo abandonaba el hombre del PSV, intentado controlar el vértigo de las transiciones de la albiceleste.

Sin embargo, la circulación de Argentina era buena, y cobraba rapidez apoyada en las individualidades de sus mediapuntas (Messi, Di María y Pastore), de tal manera que Colombia se vio vulnerable desde el primer silbido. Nada inesperado. La salida del subcampeón del mundo era pulcra y su armado posterior, fácil. La salida de Colombia, por otra parte, era un circo. Comenzando el partido, el combinado tricolor intentó ganar claridad utilizando la modalidad lavolpiana, con Mejía parado entre Murillo y Zapata, pero, Argentina jamás dudó de aquello fuera un plante insostenible. Y apoyada en su dominio en posesión, salió a morder. El equipo de Gerardo Martino era preciso en el trámite y en el ataque escalonado y sus futbolistas siempre encontraban superioridad numérica tras sus pérdidas, de manera que el retorno a la posesión era casi inmediato. Cinco a seis hombres presionaban a uno o dos colombianos en cuestión de metros. Martino sabía que en Colombia no había quien ejerciera una pausa para corregir en territorio medular, o quien recibiera un pase largo en otra zona: no tenía nada que perder. Teo, desconocido y desconcentrado, no lidiaba bien con el rol asignado de estirar y a la vez recibir de largo y sus pérdidas comenzaron a hacerse costosas. Por eso, antes de llegar a los 30 minutos Pékerman realizó su primera substitución. Entraba, por el barranquillero, Edwin Cardona. El hombre más lento del plantel, a jugar como mediocentro. Y así, aferrada a los guantes de un colosal David Ospina, Colombia se dedicó a sufrir los minutos.

Ideas sin consolidación

Argentina es un equipo que finaliza sumamente mal en comparación con el nivel del resto de los aspectos de su juego: por el momento, recuerda aquellos equipos previos a la llegada de Alejandro Sabella, en los que la libertad que exigía la capacidad de Lionel Messi conllevaba a una pérdida de foco. De no ser por este déficit, y por las actuaciones monumentales de Ospina y Jeison Murillo, la goleada para Colombia hubiera sido segura. Sin duda. Y finalizada la Copa es imperativo pensar en el futuro, partiendo del pasado inmediato. ¿Cómo es que en cuestión de dos años el fútbol de la selección ha quedado tan obliterado y tan ausente de sus más intrínsecos pretextos? Ante la suerte nefasta que ha tenido Colombia en los últimos 24 meses, Pékerman ha sabido manejar las catástrofes bien en la inmediación del momento -la Copa del Mundo como principal ejemplo-, pero su visión a largo plazo no ha quedado tan clara. Y es posible que esto le haya costado bastante. Ante Argentina respondió bien a las ausencias, pero, ¿había manera de prepararse mejor desde antes?

En su llegada a Colombia, cada acción de José Pékerman parecía partir una visión coherente: la inclusión gradual de Cuadrado al proceso, el aumento de responsabilidad sobre James, las probaturas de Falcao como delantero centro con un acompañante, y hasta la primera convocatoria de Stefan Medina. Pero junto a esta última propuesta han quedado estancados otros proyectos que en la Copa podrían haber sido útiles, como la instalación de Zúñiga al mediocentro, o el uso de Cardona como interior profundo. Ante Perú y Venezuela, Colombia perdió oportunidades para ir cementando, bajo la competitividad, algún cambio, que alterando el grupo constante, quizá ayudara a retomar los principios y conceptos que se han perdido por mantener la consistencia grupal. Y de cara a las eliminatorias, oportunidades así no se pueden desperdiciar. Hay que recomponer. En medio de los infinitos interrogantes, lo único claro es que en el presente inmediato el fútbol de Colombia necesita el estimulo de una reformación paradigmática significativa. Y la primera pregunta debería ser si aquel hombre atrevido que desarmó la máquina torpe del Bolillo para hacerla delicada, es capaz de desensamblar su propia creación.

5 comments

  1. Interesante artículo. Creo que la convocatoria quedó coja desde las lesiones de Abel Aguilar y Fredy Guarín. Eso dejaba a Edwin Valencia, Carlos Sánchez y Alex Mejía como únicos mediocentros puros, y solo de corte defensivo. Súmale a eso la suspensión de Sánchez y la lesion de Valencia durante el campeonato, y lo que queda es un equipo remendado, improvisando a Cardona en posición retrasada para posibilitar la salida. Teniendo en cuenta esas limitaciones, y las lesiones de Zúñiga durante todo el año que no han posibilitado experimentar con variantes, puedo entender y aceptar que no hay planificación que aguante tanto ni equipo que las resista. El fútbol va a volver cuando haya al menos un buen mediocentro de carácter mixto y alternativas creativas con Quintero y algún otro. Este equipo no es tan malo como el de la Copa América, y su techo sinceramente no creo que haya sido la Copa del Mundo. Saludos.

    1. Coincido, Juan Pablo. En el tema Quintero, importante su incursión. Sería volver al 4-4-2 torre que destacó en Eliminatorias y moderar el carril derecho de creatividad (Zúñiga, Quintero y Teo) con James en el lado débil -flanco izquierdo-. No tengo claro que Colombia vaya a ser la misma, pero sí sería manejar un rumbo para volver al camino exitoso.

      Respecto al segundo mediocentro, yo lo tengo claro: Abel Aguilar. Es un futbolista que, además de darle altura al mediocampo colombiano, tiene una alta ración de pases cortos limpios, algo que la selección debió en la Copa América con sus tres centrocampistas. Bueno, no debió sólo el primer pase, sino toda una estructura. Me encantaría ver ya a Torres y Cuéllar como verdaderas opciones; aunque a Daniel no le favorezca la defensa organizacional, y Gustavo, a mí gusto, lo vea necesitado de un pivote clavado: es decir, resignando de Abel.

    2. Juan Pablo,

      Sí. La tarea de recomponer era muy difícil, y es posible que, como dices, haya sido imposible. A mí me quedan las dudas de los temas de Zúñiga (que jugó varios amistosos post-mundial), Medina o Cardona en otro contexto, pero son eso, dudas, y no certezas, que deben ser planteadas a modo de interrogante. Influyen mil factores. Hay que decir, por ejemplo, que Pékerman había probado en marzo con un mediocampo Abel-Guarín-Quintero, y que la suerte le quitó a los tres. Pero hay que decir también que a lo largo de la Copa hubo poca estimulación útil para el 4-4-2 que pintó insípido, aún cuando Sánchez y Valencia estuvieron en sus mejores minutos, y cuando no había nada que perder. La eliminatoria será imposible sin una regeneración del módulo. Saludos.

  2. @Jairo, @Ricardo, muchas gracias por sus respuestas. Sí, hay que recomponer el módulo del mediocentro y tener alternativas a Cuadrado y, por si es necesario, a James. En la Copa América el ritmo no fue el adecuado, o muy rápido, descontrolado y directo, perdiendo la segunda jugada, o lento y sin pase sorpresa. Todo llevaba a la pérdida rápida.

    @Jairo

    Zúñiga se rompió después del improvisado amistoso contra Brasil y volvió hace muy, muy poco. En el amistoso contra Brasil, de hecho, fue cuando se estaba haciendo un test con él de mediocentro. Ya veremos qué pasa con él.

    @todos
    Quería preguntarles si es posible recibir una notificación al correo si alguien responde a uno de mis comentarios. A veces no vuelvo a visitar la página y me da pesar no haber podido seguir la conversación más rápidamente.

    Saludos.

    1. Hola Juan Pablo,

      Lo que pasa es que, aunque Zúñiga no haya jugado en posición de mediocentro hasta Brasil, sí se le había ido trabajando eso como *función* desde las eliminatorias (como lateral invertido/lateral-mediocampista) hasta la lesión de Valencia o Falcao (no recuerdo cual de las dos). De hecho, escribimos exclusivamente de aquello cuando volvió a darse el mecanismo después de la Copa del Mundo en el amistoso ante El Salvador (http://eldoradomagazine.com.co/wp/2014/10/15/zuniga-y-el-enroque/). Esto, precisamente, me hace pensar que lo de Juan Camilo como mediocentro establecido estuvo mucho más cerca de ser de lo que Pékerman dejó entrever.

      En cuanto a lo de las notificaciones por email: esa era nuestra intención al pedir el correo a los usuarios. Parece que cuando cambiamos el diseño de la página hace unos meses esa función quedó desactivada, pero ya estamos trabajando para solucionarlo lo más pronto posible. Gracias por tu comentario y por mencionarnos este problema.

      ¡Saludos!

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