Hubo que esperar 270 minutos para ver el primer espectáculo en esta Copa América 2015. Argentina y Paraguay protagonizaron en La Serena un partidazo fragmentado por doquier. Lo único que tuvo constancia fue la movilidad de quienes ocupaban el eje horizontal de la albiceleste durante los 45’ iniciales. Lo demás estuvo roto y fue inconstante. Vamos, como el choque, por partes.

Messi comenzó imponiéndose

Los interiores de la albiceleste fueron Banega y Pastore, y los extremos Messi y Di María. El equipo de Ramón Díaz, por su parte, se organizó en un 4-5-1 con el que tapaba a estos últimos. En ese sentido, Garay, Mascherano y Otamendi debían buscar la forma de encontrar a los centrocampistas entre líneas. Un pase frontal que rompiera la defensa guaraní no parecía ser una opción, en buena medida porque ninguno de los tres de la zona posterior argentina posee esa capacidad en la que sí se prodigan tipos como Xabi Alonso o Toni Kroos, entonces una pérdida en salida equivalía a oportunidad de contragolpe para el rival. Ante dicho panorama, surgieron los envíos diagonales de Mascherano y los pases largos hacia el Kun para instalarse en campo contrario.

Una vez la pelota estaba en terreno rojiblanco, comenzaba el intercambio posicional de Banega, Pastore, Messi y Di María. El 10, en ese tramo, lo condicionó todo, como siempre que se encuentra medianamente cómodo. Pudo dar su ya característico cambio de orientación de derecha a izquierda, y completó varias paredes que terminaron en peligro de gol. Paraguay, embelesada por la dinámica que veía, no pudo salir de su parcela en todo el período inicial.

Luego de semejante declaración de intenciones de los del Tata Martino, nada hacía presagiar que el guión se alterase de la manera en la que lo hizo para la segunda parte. Sin embargo, Ramón Díaz apostó por Derlis González para resquebrajar el centro del campo argentino y dinamitar el encuentro. El ex-técnico de River conjeturó que dos mediapuntas -Banega y Pastore-, desempeñándose como interiores en un equipo que juega tan pocas veces al año, no seguirían el libreto defensivo de un partido de transiciones. Argentina cayó en la trampa y se partió en dos bloques. En dicho contexto emergió un Ortigoza que activó a Valdez y Santa Cruz.

No sólo Paraguay se lleva buenas conclusiones

Los cambios de Martino, cuestionados, apuntaban a cerrar el encuentro dentro de lo que proponía Paraguay. Aún así, el resultado fue el opuesto. El 2-2 llegó sobre la hora, y los que se llevan las sensaciones positivas son los actuales subcampeones del certamen. Aún así, Argentina puede sacar cosas buenas, como que logró imponer su fútbol de manera tiránica el día del debut, que es cuando más pesa llevar el discurso de un encuentro. En las próximas fechas habrá más pistas de hacia dónde van estos dos conjuntos que hoy regalaron muchas emociones.

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