Entre tantas cosas que albergan los cafés, las conversaciones grupales vivas y sonoras son protagónicas en dichos espacios de integración. Toda clase de temas desfilan en una mesa con tres tintos y varios conocidos. Que si este hizo esto, que si lo otro, que él prometió tal cosa y no cumplió, etc, etc, etc. Va desde el chisme más bajo hasta la materia más distinguida. Y así se repite todos los días, sin término, porque al final eso es lo que mueve a la gente. En medio de todo esto, por supuesto, está el fútbol, y, coyunturalmente, una Copa América en Chile que ya comenzó.

Muchas preguntas rodean el presente deportivo de esta Selección

La Selección Colombia afronta el torneo con varias certezas recientes, y muchas preguntas todavía más frescas. La novedad de la incertidumbre obedece a las ausencias forzadas del combinado tricolor. José Pékerman se lleva 23 jugadores entre los cuales no están varios de sus habituales, aquellos a los que tanto respeta. Abel Aguilar, Fredy Guarín Juan Fernando Quintero, y Éder Álvarez Balanta son las bajas más sonadas. Luego, el grupo que sí viaja a competir está conformado por algunos futbolistas que no tuvieron su mejor temporada -Camilo Zúñiga, Pablo Armero, Radamel Falcao…-, lo cual, lógicamente, genera cuestiones que Pékerman termina por responder a corto plazo, pero que igual aquejan a esos que se sientan en un café a conversar. En sí ¿cómo llega Colombia para este reto?

La lista la integran tres porteros -Ospina, Vargas, Bonilla-, cuatro laterales -Zúñiga, Arias, Armero, Andrade-, cuatro centrales -Zapata, Franco, Murillo, Valdés-, tres mediocentros -Sánchez, Valencia, Mejía-, ningún interior nato, cuatro mediapuntas -James, Cuadrado, Cardona,-, un extremo -Ibarbo-, y cinco delanteros -Falcao, Jackson, Teófilo, Bacca, Muriel-. La polivalencia no es un factor común entre los mencionados, y quienes se puedan desempeñar en posiciones diferentes a las suyas, como por ejemplo Pedro Franco en el mediocentro, tampoco marcarán una diferencia mayúscula a partir de cambios posicionales salvo sorpresa mayúscula del seleccionador.

En ese orden de ideas, y teniendo pleno conocimiento de que Pékerman prioriza las jerarquías internas de la plantilla para definir su alineación titular, el once tipo probablemente sea prácticamente “el de siempre”, más Carlos Valdés entrando por Yepes, Edwin Valencia entrando por Abel Aguilar, y Falcao volviendo a la delantera en detrimento de Ibarbo. Al completo, sería: Ospina; Zúñiga, Zapata, Valdés, Armero; Valencia, Sánchez; Cuadrado, James; Teófilo, Falcao. 4-2-2-2. Algo muy parecido a toda la propuesta del ciclo que inició en 2012.

Las modificaciones que probó Pékerman no podrán ser en este torneo

Tras el quinto puesto conseguido en el Mundial, Pékerman buscó actualizar mecanismos, probar nuevas cosas. Por ejemplo, contra El Salvador, intentó adecuar el sistema a James al ubicarlo de mediapunta y darle mucha libertad detrás de dos delanteros y delante de dos interiores que tenían mucha movilidad en el eje horizontal. Poco más pudimos ver, ya que los demás amistosos -Kuwait y Bahrein- no fueron útiles para sacar una que otra conclusión, y el siguiente paso ya es este: la Copa América.

Entre medias, se lesionó el interior titular -Aguilar-, el interior suplente -Guarín-, y Aldo Leao Ramírez se quedó fuera de la lista. Balanta, alternativa poco probable para el centro del campo, también se rompió, y Stefan Medina, que hubiese sido una opción más que viable para el puesto, ha estado más fuera que dentro del proyecto desde el final de las Eliminatorias hasta ahora. Todo lo anterior da paso a la duda principal: ¿De qué manera funcionará Colombia teniendo en cuenta el déficit de centrocampistas? Hay que tener en cuenta que Mejía, Sánchez y Valencia son mediocentros defensivos puros. No son interiores. ¿Qué hará José Néstor? ¿A quién escogerá?

Las miradas apuntan hacia Camilo Zúñiga, pieza clave del engranaje cafetero hasta ahora. El punto con este jugador es que su participación en el Nápoli esta temporada fue testimonial. Carece de ritmo. Sin embargo, la balanza se decanta a su favor por la importancia que ha tenido hasta ahora, y aún más la que puede tener para paliar los defectos que habrá en la zona del círculo central de su equipo.

Camilo Zúñiga, ese lateral tan peculiar

La tendencia interior de Camilo es bien conocida, y Pékerman siempre ha actuado en pro de potenciarla. Ya incluso contra Brasil, durante el amistoso de septiembre del año pasado, lo ubicó de mediocentro para acompañar a Sánchez. El experimento no arrojó resultados por el inconveniente de la expulsión de Cuadrado minutos después. Pero la constancia está. Probablemente, cuando Colombia tenga la pelota, veamos al Zúñiga más merodeador del centro que nunca. La calidad técnica del 18 y su toma de decisiones no tienen nada que no tengan los demás centrocampistas colombianos. De hecho, puede significar hasta un plus respecto a ellos. La presencia de Valencia es capital en este punto, ya que Edwin puede compensar los movimientos de Camilo desplazándose hacia la cal con oficio y sin sufrir. Para sacar la jugada desde atrás y administrarla, el ex-Nacional será importantísimo.

Aún así, es necesario situar en contexto lo explicado antes. ¿Cuál será el plan global de Colombia? ¿Se parecerá más al del proceso de las Eliminatorias o al del Mundial? Lo más factible es que sea lo segundo, pero con varios matices.

En Brasil, Colombia optó por repliegue y contragolpe por varias circunstancias. Primero, que Falcao, el jugador que legitimaba el ataque estático de Colombia, se perdió la cita. Segundo, que Yepes se sentía más cómodo para hacer su trabajo estando cerca del área y no a 50 metros de ella. Y tercero, que James y Cuadrado, con espacio y juntos, son dinamita.

Para esta ocasión Falcao sí hará parte del conjunto y Yepes no está, pero el problema se encuentra ahora en la mitad. Un doble pivote Valencia-Sánchez no estaría apto para sostener cadenas de buenos pases que desordenen al rival. A cambio, blinda un poco más al equipo en campo propio. Sin embargo, el primer toque para romper la presión atacante y montar la contra no sería claro. James tendría que situarse cerca de la pérdida para tener opciones en esa faceta.

Lo normal sería ver a una Colombia más reactiva

¿Cómo va a mover la pelota Colombia? No sólo desde atrás, sino también en el medio y adelante. Quintero llegó para asumir el rol de Macnelly con mucha más calidad, pero tampoco podrá vestirse de corto en Chile. Queda Edwin Cardona, que brilla cuando otro la menea y él mata. En caso de elegir llevar la iniciativa con la pelota, se multiplican así las tareas para Zúñiga, como ya explicamos antes, y para James. La temporada del cucuteño en el Real Madrid, donde jugó de interior izquierdo y mostró un conocimiento del juego inusitado en él hasta para los que más le habían visto, resulta una excelente noticia de cara a la Copa América y al problema de los centrocampistas. Pero habrá que ver qué decide Pékerman. En sí, con el precedente del Mundial tan fresco, lo más probable es que opte por competir como en Brasil. Sería coherente, además, porque si el ataque estático no es sostenible, lo mejor es buscar alternativas.

El combinado cafetero se cuida, de esa forma, de no tener que defender contragolpes estando a 50 metros de Ospina sin garantías para hacerlo bien, y puede darle vuelo, de nuevo, a James y a Cuadrado más Teófilo en un rol de facilitador y no de finalizador teniendo en cuenta que Falcao jugará. El Tigre a la contra es un futbolista notable. Su calidad en esas lides está contrastada, se vio en el Atlético de Madrid.

Donde sí se puede decir que hay un inconveniente de gran calado es en la calidad que atesora el equipo para revolucionar un partido desde el banquillo. Quintero no está, y Cuadrado será titular. El cambio preferido de Pékerman durante buena parte del ciclo para darle un vuelco a los encuentros era sacar un pivote y poner a Cuadrado para formar con un 4-1-3-2. Luego, durante el Mundial, para encarrilar el partido contra Costa de Marfil sacó a Ibarbo, quien estaba cumpliendo una tarea puramente defensiva contra Aurier, y dio ingreso a Quintero. Estos movimientos tácticos estaban orientados a desbordar al rival con la pelota y empotrarlo en su área, y prácticamente siempre dio resultado. Era un seguro de vida. Sin embargo, en la Copa América no veremos esto, partiendo del hecho de que no hay nadie del perfil Quintero/Macnelly en la plantilla -o sea, un mediapunta 100% relacionado con la pelota y la distribución de juego-, y de que Cuadrado estará desde el pitazo inicial en cancha.

Bacca e Ibarbo podrían aportar, cada uno en la medida de sus posibilidades, energía y movimientos sin la pelota cuando más haga falta el aire, y Cardona podría sumar con sus toques definitivos o con un disparo de media distancia. Pero control de juego, poco.

La Copa América está por comenzar, y más allá de los peros, hay algo que este grupo de jugadores sí ha demostrado, y ha sido la gran impronta de Pékerman durante su periplo en Colombia: saber estar. El nivel de fortaleza mental está fuera de duda, y a partir de eso se construyen los títulos en torneos cortos. A los de José Néstor las circunstancias no les abruman, como sí sucedía antes. El que viaja a Chile es un conjunto que hasta ahora sólo ha evidenciado avances en lo psicológico. Eso en clave cafetera es exclusivo de esta época, y es el argumento principal para creer. Eso, sumado a los James, Cuadrado, Falcao, Ospina, Zúñiga, Téofilo y compañía, va a dar respuestas más pronto que tarde a los curiosos y propiciará más conversa. Como siempre.

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