Brasil llega a la Copa América de Chile 2015 como una de las grandes incógnitas del torneo. A nadie le extrañaría que tuviesen un mal torneo, al igual que tampoco sorprendería que fuesen campeones.

La principal sorpresa de cara al público será ver como compite este reboot de Dunga que tiene un retrospecto maravilloso desde que tomó las riendas tras la salida de Scolari post-Mundial. Ese balance claro está, son partidos amistosos, donde importan más las sensaciones que el resultado. Esta Copa América será importante, significará el punto y final a un proceso competitivo largo y tedioso, debido a ser el organizador mundialista en 2014 Brasil no ha tenido la posibilidad de jugar partidos competitivos durante varias temporadas (exceptuando Copa América ’11 y Confederaciones ’13) Esto repercute en un grupo profesionalizado que a la hora de jugar con la selección no está preparado del todo para la exigencia de los partidos oficiales.

Este retorno de Dunga es protagonizado en la parte técnica con varias caras conocidas en el fútbol brasileño y mundial: Claudio Taffarel es el preparador de porteros y Gilmar Rinaldi el Coordinador Técnico de la CBF. Mientras que “sangre nueva” como la de su asistente técnico, Andrey “Cebola” Lopes, con el que coincidió en Internacional de Porto Alegre y que tiene hasta ahora una corta pero respetadísima carrera en el fútbol gaucho (estado de Rio Grande do Sul).

El actual seleccionador no tardó en confirmar que está preparando una selección brasileña competitiva y con sangre en las venas. Lo que desea el aficionado brasileño, el cual por norma general es resultadista como el que más, priorizando así el triunfo por encima del jogo bonito y ese Brasil mágico que tanto se añora a nivel internacional. Brasil quiere ganar, el resto no importa, a su vez Brasil vive por y para el Mundial de fútbol. La Copa América y distintos sucedáneos son torneos que se deben ganar, pero de nada servirá un dilatado palmarés si una vez llegue la Copa del Mundo no consigues hacerte con ella.

Una vez llegados a este punto, voy a intentar convenceros con varios factores de porqué Brasil va a ganar la Copa América.

Neymar

No os descubro América si os digo lo importante que es Neymar para Brasil. Pero observando las estadísticas con y sin él desde su primera convocatoria (2010) impresiona todavía más. El desempeño positivo en 62 encuentros es de un 75’8%, mientras que en los ocho partidos que Brasil ha disputado sin su estrella ese desempeño disminuye hasta un 62,5%. Neymar no es sólo una referencia técnica, sino también competitiva gracias a su continua entrega con y sin balón durante los 90 minutos. Para reforzar sus cualidades Dunga ha sabido buscarle la que hasta ahora es su pareja perfecta con la selección, el experimento con Tardelli funcionó en algunos amistosos, pero es Roberto Firmino el que ha facilitado y liberado a Neymar gracias principalmente a sus movimientos.

Solidez

No podremos hablar de solidez con todas las de la ley hasta que el combinado de Dunga haya sido probado en competición oficial. Recordemos que en 2007 el puñetazo de solidez llegó en la final, y para ello el técnico gaucho tuvo que dar gracias a un disparo al larguero de Pablo García en la tanda de penales contra Uruguay. Ciñéndonos a la actualidad, es de esperar que este Brasil se muestre firme defensivamente con su 4-4-2 base, y solido en su objetivo final; la victoria. A esta firmeza se le añade un nuevo registro a Dunga; el querer disponer de una posesión estable de balón, rondando el 55-60% de ella en varios amistosos ante selecciones de primer nivel. Por otra parte, a balón parado y en el juego aéreo este Brasil precisa mejorar.

Motivación tras el 1-7

Dependiendo del torneo, podremos acabar englobando este factor entre los negativos e incluso en un futuro escribir libros sobre la repercusión de este resultado en el fútbol brasileño. A día de hoy me atrevo a decir que es mínima, no estamos en 1950 y este tipo de tragedias deportivas se minimizan con más facilidad. Aunque claro, vísperas de un gran torneo continental, los afiches y memes están preparándose a fuego lento para a la mínima que se pueda recordarle a Brasil ese vergonzoso resultado en Belo Horizonte. A día de hoy el factor motivación es claro, volver al carácter triunfalista que la selección acostumbra desde mediados de los ’90. En caso de conseguirlo habrán cerrado ligeramente el drama del 1-7, al menos en este grupo competitivo. Mientras que un fracaso estrepitoso o ligero, puede acrecentar una ansiedad que con el paso de los años se irá alimentando hasta convertirse en una de esas hidras deportivas a la que no le paran de salir cabezas.

Hay ciertos aspectos negativos que pueden repercutir en el resultado final, dentro de lo posible es clave minimizarlos.

Neymar-dependencia

Los ocho encuentros disputados desde que Dunga llegó al cargo tienen un marco común, Neymar participó en todos ellos y además siempre fue la referencia; desequilibrando, asistiendo y anotando casi el 50% de los goles conseguidos en este periodo (8 de 18) Debido a su participación en la final de la UCL, Neymar no podrá estar en el encuentro amistoso ante México, por lo que Dunga tendrá la oportunidad de testar posibles soluciones. Un marco importante, Brasil debe estar preparado para cualquier situación y dentro de la dificultad que supone sustituir al genio santista, la definición del equipo priorizando atacantes móviles que nueves clásicos en la convocatoria hace que las opciones más factibles para suplirle sean Robinho y Diego Tardelli, acompañando a Firmino y sin cambios demasiado radicales en el esquema base (4-4-2) Otra opción será la inclusión de un Coutinho que no termina de destacar con la selección y que situándose por detrás de Firmino establecería un 4-2-3-1.

Lesiones claves

Como si le hubiesen echado un mal de ojo, levantas la mirada y ves una nueva baja entre los convocados por Dunga. Diego Alves, Marcelo y Luiz Gustavo, podríamos afirmar sin temor que son jugadores contextuales en sus parcelas. El meta valencianista fue substituido por Neto (Fiorentina), Marcelo por Geferson (Internacional) y el que suplirá a Luiz Gustavo es todavía una incógnita.

Individualidades ofensivas por encima del colectivo

Hasta ahora Brasil ha conseguido grandes resultados en la segunda etapa de Dunga, no es tan positivo el desempeño general. Carencias evidentes en el 4-4-2 base a la hora de construir juego, poca organización colectiva en un equipo que permanece estático y ofrece pocas ayudas y soluciones cuando algún jugador tiene esa movilidad en el desarrollo de la jugada. El guión ofensivo es peligroso, equipos como Chile que fuerzan al rival con su presión pueden poner en más de un aprieto a una selección brasileña que puede volverse muy predecible ofensivamente.

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