Los años recientes de Uruguay han comprendido un proceso uniforme que fue in crescendo a medida que transcurrieron los años y los certámenes. Tabárez logró formar un equipo muy competitivo, al punto de estar cerca de grandes gestas y de llevar al seleccionado a escenarios que no visitaba hace tiempo. Más allá del juego y las bases que ha adquirido el conjunto, el orgullo propio siempre se configuró como una virtud intrínseca del combinado celeste.

El actual campeón de América se encuentra en fase de renovación

En su segundo período, tras dirigir en el Mundial de 1990, Tabárez lleva ya nueve años al frente del equipo. Ha sabido formar un colectivo sólido que cada día acentuó más sus capacidades. Los jugadores rápidamente comprendieron el mensaje y alcanzaron un estilo que perdura aún, mediante distintos matices. El súmmum fue la obtención de la última Copa América en Argentina, ante Paraguay, aunque actualmente Uruguay se encuentra en una fase de renovación de sus plataformas.

El entrenador también lidera hace tiempo un proyecto de gestión de la cantera, que aúna las juveniles con el primer equipo nacional. Tras el subcampeonato mundial sub-20 de 2013, algunos futbolistas han ido introduciéndose en la mayor a través del paso de las competencias. De hecho, cuatro de ellos fueron citados y estarán presentes en la Copa a disputarse en Chile. El relevo generacional es ahora mismo el punto de inflexión que establece el cuerpo técnico.

Ante la salida de efectivos importantes en la última época, como Lugano o Forlán, Uruguay cambia su lista de sobremanera. Aquel grupo que poco cambió en un gran período de tiempo se modifica, a partir de la aparición de nuevas figuras que merecen una oportunidad y la necesidad de progresar o dar un giro al modelo de juego. Sólo uno de los jóvenes de aquel sub-20 parece haber ganado un lugar en el equipo titular –el central Giménez– aunque sin duda que sus compañeros serán una pieza de recambio. Asimismo, las mutaciones principales en la lista tienen que ver también con jugadores que veían obstaculizados sus caminos anteriormente para ser convocados, ante el cierre de filas.

Uruguay no podrá contar con su máxima figura: Luis Suárez

De cualquier manera, dentro de esos 23 nombres no aparecerá el de su máxima figura. Uruguay no dispondrá de su factor diferencial, el que no es sino el máximo exponente de esa energía charrúa. Luis Suárez aún continúa sancionado para actuar con su selección, tras aquel episodio protagonizado con Giorgio Chiellini durante el Mundial de 2014. Quizá en el momento de su carrera en que ha añadido más cualidades a las virtudes excelsas que ya presentaba, no podrá estar en territorio trasandino.

Cavani se presenta como el nombre más importante, el eje de ataque de los de Tabárez. Posteriormente a una gran temporada en el PSG, el centro delantero será la punta de lanza de la escuadra charrúa, así como el principal exponente de la presión colectiva. Sus ayudas defensivas son un sustento de base para el equipo, aunque tal vez ese trabajo se vea un tanto mermado al no contar ya con Suárez unos metros por delante.

El déficit principal que acarrea el equipo es la creatividad en organización ofensiva. Su ataque posicional no tiene un líder que pueda unir con precisión las líneas. Si bien Forlán no era el encargado exclusivo de estas funciones, era quien lograba asentar al equipo en campo rival y, a partir de allí, controlar mediante posesiones largas. Uruguay sólo cuenta con un enlace natural para la Copa América, Giorgian De Arrascaeta (también participó de la Copa del Mundo sub-20), quien en principio tendrá un lugar en el banco de suplentes tras un semestre sin grandes actuaciones en Cruzeiro.

De Arrascaeta, Lodeiro y Sánchez podrán contribuir a la reinvención uruguaya en el mediocampo

Así, Nicolás Lodeiro se antoja como una pieza segura en el mediocampo, por su adaptación a equipos directos. El perfil de los volantes uruguayos es similar; con ellos, Tabárez intentará dominar en el juego de transiciones y hacer que su equipo recorra con velocidad los metros que lo separan de la portería contraria. Carlos Sánchez ha hecho una gran temporada en el fútbol argentino y su versión box-to-box podría ser fundamental. De igual modo, los apoyos de los extremos servirán para cubrir el ancho del terreno y recuperar el esférico.

La clave residirá en lograr una superioridad en propio campo para luego lanzarse a los espacios con determinación. El seleccionado celeste ya ha dado sobradas muestras de lo rocoso que puede ser en un repliegue bajo, alcanzando una seguridad defensiva que destaca por los principios holísticos de cada componente del equipo. Tanto Godín, un central de élite, como Giménez, quién ha sido su mejor acompañante en Brasil 2014, son capaces de imponerse en las áreas.

El relevo generacional trae consigo la incógnita de cómo responderá Uruguay a la máxima cita continental, en la que defiende el título. Sin jugadores que han sido importantes en los últimos años y con nuevos hombres, se encuentran en una fase de renovación que es menester en cada proceso.

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