Se dio apertura a la Copa América 2015, el principal torneo internacional en Sudamérica y el más longevo de selecciones. La anfitriona, Chile, recibía en el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos de Santiago a la remodelada Ecuador de Gustavo Quinteros. Muchos cambios y muchas bajas en los ecuatorianos respecto al equipo de Reinaldo Rueda del último Mundial. Acabó siendo triunfo chileno 2-0, pero con tramos muy cómodos e igual de incómodos.

Jorge Sampaoli acertó con Mena de central

La Selección chilena debutó e inauguró con un 4-4-2 desproporcionado –matices de 4-3-1-2– y con un llamativo desdoblaje táctico. Principalmente, en lo posicional, tras pérdida y defendiendo las pocas y cortas posesiones atónitas ecuatorianas, Aránguiz-Díaz eran los mediocentros y Vidal-Beausejour los extremos. Esto no tardaría tanto, porque Chile manejó casi el 70% de la posesión y el plan, sin variable, era organizarse con la pelota ofensivamente. Curiosamente los de Sampaoli no fueron ordenados, ya que abusaron del pase vertical en instancias donde el balón debía ir llanamente. En teoría, los vertiginosos ataques estáticos carecían de calidad, pero Chile fue inteligente en empezar y culminar su fútbol por la derecha, juntando las proyecciones de Isla, la presencia de Vidal, los apoyos de Valdivia y las caídas de Sánchez. Demasiada creatividad. Demasiado fútbol. Hubo nula vigilancia de Montero en el repliegue para sumar ayudas defensivas a Ayoví. Los locales hacían más cosas. Ecuador desangraba.

En la iniciación, a diferencia de la Copa del Mundo, Chile obtuvo menos pérdidas. Juntó a Mena, atípico, con Medel y Jara, típicos, en la línea de tres peculiar de Sampaoli. El equipo basa su superioridad técnica en la salida reuniendo a tres centrales más Díaz. Sin embargo, en esta ocasión se sumó Aránguiz a la fiesta. Chile no perdió forzadamente, la combinación naciente fue limpia y los dos posibles receptores por delante de la línea defensiva contaron –como es usual– con un control privilegiado. La roja avanzó, avanzó y avanzó. Ecuador reculó, reculó y reculó. La Selección ecuatoriana, pese al descontrol, subsistió por la fuerza, solidez y tenacidad del doble pivote Noboa-Lastra. No fue un dominio abrumador chileno.

El movimiento de Quinteros para desplegar y girar a Chile tentó un argumento sólido. La poca facilidad para afrontar los contraataques sobrecargó en las finalizaciones lejanas rojas y en las mínimas activaciones a Montero para el mano-a-mano. Sin pase lateral y estando Noboa al sector opuesto de Jefferson, el futbolista del Swansea se las ingenió para morder la espalda de Isla, encarar a Aránguiz y romper a Medel. Ecuador corrió, aunque no aglutinó a los cuatro vértices superiores en transición ofensiva. Fueron saldos contados donde propalaron miedo.

Miller Bolaños de extremo mejoró a Ecuador en defensa organizada

Sampaoli varió posterior al descanso. Sacó a Eduardo Vargas, sentó a Jean Beausejour y pasó a Eugenio Mena de lateral. Empero, el seleccionador chileno no trastocó la salida de tres (Marcelo Díaz incrustado entre los centrales) acompañada de los mediocentros. Vidal dejó de aparecer entre líneas, de generar superioridades, de rellenar el área; Arturo fijó su posición. Jorge quería atacar con muchos futbolistas, pero también defender cuantitativamente. Gustavo Quinteros ajustó montando a Miller Bolaños de extremo por la izquierda y Chile encontró un primer obstáculo lejano a Walter Ayoví. Habían perdido potencia los rojos ante un movimiento amarillo puntual.

Una nueva exhibición de Alexis Sánchez

Consecuente al momento del partido, Chile no tenía vías para perforar a Ecuador. Pero apareció. Apareció el fenómeno extraordinario. Apareció Alexis Sánchez. Con el mismo acierto de la primera parte, el doble de virtuosismo y el triple de participación. Fue 100% el ataque de su equipo. No marcó; sí decidió. Un cúmulo de pensamientos cultos ante la situación más opaca de la noche. Conectó el mediocampo y el ataque, y Chile creció a hervores. Qué escándalo el 7.

One comment

  1. Me ha costado empezar el análisis del partido porque, sencillamente, ha dejado de todo en el primer tiempo. En la segunda parte, un movimiento puntual de Quinteros con Bolaños, durmió el ritmo y Ecuador, sí o sí, explotó su exuberancia física.

    Por cierto, párrafo aparte de Alexis Sánchez… qué futbolista Jefferson Montero. Lástima que ese mismo ajuste táctico de Quinteros lo haya perjudicado, porque pasó a recibir constantemente fijado sobre la izquierda y sin ventaja en el pase. El tipo es atrevimiento, desborde y supervivencia. Quiero dejar claro que uno de los jugadores que empezó apostar por su regate fue Aldo Leao Ramírez en Morelia. Dejo el vídeo (a partir de 1:55): https://www.youtube.com/watch?v=ass5hL6OXa4&feature=youtu.be

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *