En mayo de 2014, y después de una tortuosa clasificación para la Copa del Mundo, Miguel Herrera afrontó la difícil tarea de construir un equipo, con escaso margen de tiempo, donde las dudas estaban más que justificadas. Herrera no sólo consiguió disiparlas pronto, sino que también dotó de identidad a una escuadra que tuvo contra las cuerdas a la Holanda de Robben, compitió ante la anfitriona Brasil y barrió a la Croacia de Luka Modric e Ivan Rakitic. Jugando un fútbol reconocible, ese equipo nacía y moría en la legendaria figura de Rafael Márquez. Para el máximo torneo continental, Herrera vivirá una situación similar a la que se le presentó el verano pasado. Ante la ausencia obligada de los Carlos Vela, Chicharito, Héctor Herrera, Héctor Moreno, Andrés Guardado, Gio dos Santos, Jonathan dos Santos, Miguel Layún, Memo Ochoa… –México jugará en julio la Copa Oro con sus mejores hombres–, Miguel tendrá que volver a conformar un equipo con jugadores que nunca han compartido vestuario. Sin embargo, contará con Rafa Márquez, y como no podría ser de otra manera, deberá ser el jugador contextual de México en tierras chilenas.

Por lo antes descrito, tenemos pocas certezas de lo que puede presentar México para la Copa América, aunque sí se intuyen algunas cosas que trataremos de explicar.

Rafael Márquez siempre será el punto de partida

La influencia de Rafa en el 5-3-2 era mayúscula. Su talento permite que México se pueda dar ciertas concesiones, como jugar con extremos de formación en posición de interiores y actuar sin un mediocampista central académico. En primer lugar, Márquez es el dueño absoluto de la salida del equipo. Aunque en principio el jugador del Hellas Verona forma en el eje de la defensa, tiene la libertad de moverse por el carril que crea conveniente. Así, no es extraño verle ocupar la posición de central derecho donde su espectacular golpeo activa a cualquier compañero. El central derecho deberá ser Hugo Ayala. El jugador de Tigres llega a Chile después de ser uno de los jugadores más importantes del vigente semifinalista de la Copa Libertadores. Ayala puede significar un alivio para Rafa por su capacidad para conducir el balón y su lectura para compensar los senderos que Rafa vaya eligiendo. Por otro lado, la posición de mediocampista central también podría representar un plus en esta fase del juego. De jugar Javier Güemez, México encontraría a un notable pasador en esa posición.

En la siguiente fase del ataque, México tendrá que matizar el plan mostrado en Brasil. En aquellos partidos, Héctor Herrera era el interior derecho y el hombre más importante en el ataque mexicano. Ya sea pegado a la línea de cal o buscando recibir a espaldas de los centrocampistas rivales, el jugador del Porto creaba ventajas que le permitían a México generar sus oportunidades. En la actual plantilla, el jugador de mayor impacto ofensivo es Jesús Manuel Corona. A pesar de que Tecatito Corona firmó una buena temporada en el Twente jugando como segundo delantero, todos los minutos que ha visto con la selección absoluta han sido como interior zurdo. Al ser un extremo de formación, no le sería extraño recibir pegado a la banda, aunque está por verse si posee la suficiente lectura para interpretar hacía dónde moverse por dentro y también genera interrogantes sobre la capacidad para interpretar el ritmo más conveniente para el equipo, al final, sólo tiene 22 años. Será fundamental la forma de encontrar a Corona, porque es el único jugador que puede crear ventajas por sí mismo gracias a su fenomenal regate. En la posición de interior derecho, Miguel Herrera deberá elegir entre Luis Montes o Juan Carlos Medina. Ambos parecían ser opciones reales para arrancar el mundial como titulares, pero sendas fracturas durante la preparación les alejaron de la cita. Los dos tienen interiorizados los movimientos que exige el modelo mexicano. Mientras Montes puede aportar más intimidación y autosuficiencia, Medina puede otorgar más control.

Aldrete y Flores serán los responsables de mantener la profundidad por bandas

Los carrileros resultaron clave durante la justa mundialista. La profundidad y el tiempo para elegir las subidas de Aguilar y Layún fueron la forma de mantener ocupadas las bandas. Gerardo Flores es un lateral derecho correcto con el balón, no obstante está más relacionado con la asociación que con el desborde. Por su parte, en la izquierda, Adrián Aldrete encuentra más dificultades para manejar la pelota, aunque tácticamente es capaz de ejecutar los movimientos de Layún. En la última zona, Raúl Jiménez y Eduardo Herrera se perfilan para iniciar el torneo. Los dos jugadores comparten características en su fútbol, como lo es el juego de espaldas y la agresividad, pero Jiménez también tiene un juego asociativo interesante y sus movimientos de ruptura y caídas a banda derecha son de más calidad, por lo que se presupone que Eduardo Herrera será el hombre más adelantado. Si la convivencia entre los delanteros no funciona, además de las opciones de jugadores de perfil similar como Esqueda o Vuoso, no es descartable ver al propio Jesús Manuel Corona o Marco Fabián jugando como segundo delantero.

En transición ofensiva, Jiménez y Eduardo Herrera cuentan con recursos para poner de cara a Corona para que intimide con sus conducciones a campo abierto. Además, Márquez, Güemez y Montes/Medina son excelentes lanzadores. Una fase del juego en la que, por nombres, México podría sacar ventajas.

Es de esperar un Mexico ejerciendo una presión intensa

Finalmente, llegamos a los aspectos defensivos. Con seguridad, veremos a la selección mexicana ser muy agresiva sin el balón. De nuevo, es Rafael Márquez el que sostiene el invento. Su lectura defensiva es fascinante. A efectos prácticos, muchas veces termina ejerciendo de mediocentro del equipo. Güemez, mediocampista impetuoso y demasiado nervioso, sale a presionar muy lejos. Para evitar que México se desangre por ahí, Márquez da un paso al frente y protege su espalda. Si el flujo de la jugada va hacía a alguno de los costados, Rafa expulsa al central de ese lado para evitar inferioridad numérica en todo momento. Tanto Ayala como Carlos Salcedo son dos centrales con buena capacidad para achicar e incomodar lejos de su área. El mayor problema será la capacidad de sus interiores para sumar cuando México no tenga el balón. Solo Medina es capaz de aportar talento. A eso, debemos agregar las dificultades de Gerardo Flores para sellar su espalda en el flanco derecho ante cualquier tipo de rival.

Por estos detalles, Miguel Herrera también maneja la posibilidad de incluir a Mario Osuna como mediocampista central. Osuna sí es capaz de fijar su posición y agregar robo al sistema defensivo, permitiendo que Márquez y los centrales se comporten de otra manera.

El tema de la portería tampoco parece definido. Alfredo Talavera muestra mejor dominio del área, tanto en el juego aéreo como manejando el espacio detrás de sus centrales, mientras que José de Jesús Corona es el portero de la atajada milagrosa en momentos definitorios, como ya hiciera en los JJ.OO. de Londres 2012.

La plantilla, en líneas generales, ofrece experiencia a nivel local y una mezcla entre jugadores que entienden que será complicado volver a vestir la camiseta nacional y para otros que ven el escaparate perfecto para demostrar que son válidos para jugar en el equipo estelar. Miguel Herrera, motivador extraordinario, puede manejar esto para sacar el mayor rendimiento de sus jugadores. Al final de todo, volverá a estar Rafael Márquez para legitimar lo que suceda en la cancha.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *