Evolución: palabra perfecta para definir al actual seleccionado anfitrión de Copa América. Las características que estructuraban al equipo hace sólo un año atrás, actualmente no son las premisas, pero tampoco han sido olvidadas. La experiencia del cuerpo técnico ha ido introduciendo una propuesta con más mesura. El poseer el balón, el ataque e iniciativa permanecerán eternamente en la idea, pero las pérdidas fatales y los atascos enfrentando a rivales de bloques defensivos bajos han provocado un replanteamiento en el trato del juego chileno.

Reducir la intensidad y controlar el ritmo basado en pases para avanzar juntos y formarse como un equipo corto con la línea defensiva pisando la mitad del campo. Esto se piensa como una solución a las salidas precipitadas y entregas de balones a delanteros sin espacios como ocurrió en duelos anteriores que terminaron en tristes derrotas, cuando todo indicaba dominio a toda escala. El regreso de David Pizarro potencia la creencia en los pases para derribar líneas rivales: con este jugador se añade el plus de saltarlas.

A continuación, ilustramos algunas de las claves de la selección chilena:

Posesión y juego de bandas

David Pizarro, organizador y lanzador

Salida con balón y Claudio Bravo

Presión sobre la salida rival


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