Clasificó el Cali mediante los tiros desde el punto penal, pero su producción ofensiva bien debió haberle valido para acceder a la Final en los 90 minutos reglamentarios. Fueron superiores durante casi todo el transcurso del juego y generaron suficiente como para haber ganando con comodidad. No lo hicieron porque Luis Delgado estuvo estupendo bajo palos y porque sus delanteros estuvieron poco precisos en situaciones en las que el gol debía ser insalvable.

Cali fue mejor que Millonarios y pudo golear

Millonarios no jugó mal. De hecho, sostuvo bien el principal foco de ataque del Cali durante todo el encuentro. El Cali no desbordó a Millonarios con su fútbol habitual a pesar de que, a priori, el equipo azul es una víctima perfecta para sus principales virtudes. Eso es de aplaudir. El Cali suele utilizar su banda derecha para desordenar y lanzar sus ataques, apoyándose en el triunvirato que forman Palacios, Candelo y Preciado. Lunari decidió invertir en Cadavid como lateral por esa zona y en ayudas constates de su trío de mediocampistas, que se volcaba descaradamente a su lado izquierdo, dejando el otro sector del campo muy desprotegido, hecho que ayudó a que Andrés Roa firmara una actuación formidable. El resultado fue que Candelo nunca pudo sumar en campo contrario, que Palacios casi nunca se proyectó y que Preciado entró poco en el juego medio. Millonarios sujetó bien y obligó al Cali a jugar un fútbol hiper directo, con Candelo lanzando casi desde la posición de lateral derecho. Y ahí ganaron el partido. La línea defensiva azul estuvo esperpéntico, perdieron prácticamente todos los duelos aéreos con unos voluntariosos Casierra y Preciado, cargando especialmente contra Gabriel Díaz. El Cali así trazaba sus ataques y como Roa estaba siempre libre, ganaba muchas segundas jugadas y podía crear peligro. Como consecuencia, el Cali provocó un montón de situaciones de gol y exigieron a Delgado de todas las formas posibles.

La tendencia se mantuvo hasta la entrada de Mayer Candelo. Con él en el campo, Millonarios logró hilvanar varias jugadas en campo rival, sostuvo el balón, hizo correr al Cali y se metió en el partido. El cuadro azucarero sufrió por su exceso de intensidad sin recompensa en los primeros sesenta minutos y entregó el control del juego a Millonarios, esperando meter algún contraataque. En ese escenario emergió también un muy activo Maxi Nuñez, quien tuvo en sus botas las últimas acciones peligrosas del partido. Al final se impuso el Cali en los penaltis y es justo finalista.

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