Ganó Colombia en el debut, pero no logró convencer. Con nuevos nombres en el once inicialista, respecto a lo visto en el Sudamericano sub-20 de enero, y con Santos Borré alzado a la altura de estrella indiscutible, a Colombia le faltó el mediocampo. No comparecieron y el partido se complicó. Piscis tendrá que cambiar cosas de cara a los siguientes partidos del grupo.

Colombia jugó un partido con muchos grises

El inicio fue cafetero. Colombia movía el balón con calma, mitad autoimpuesta, mitad obligada, en su propio terreno a la espera de generar la ventaja. En esos primeros compases, el temple y el pase de Juan Quintero fueron un alivio. El central no es súper creativo, pero tiene un buen ojo y su técnica de pase es exquisita. Movió al equipo sin miedo ante una presión muy agresiva de Catar, llegando incluso a eliminar líneas desde el golpeo. Toda una proeza si tenemos en cuenta que Colombia presentó problemas profundos a la hora de crear líneas de pase por delante de la línea del balón. El doble pivote, aunque se mostró más cómodo guardando la posición que la versión del Juventud de América, nunca logró ser referencia para el primer pase, y en tres cuartos de campo, los tres mediapuntas de Colombia tampoco supieron como generar posibles recepciones. Santos Borré, aislado, se erigió como única opción viable desde el juego directo a lo largo del partido.

Con balón tampoco sumaron mucho. Ninguno de los mediocentros demostró ser ni creativo ni preciso a la hora de armar ataques, Zapata naufragó a la hora de crear juego y asentar posiciones, y Lucumí directamente desapareció. El único que intentaba cosas era un muy activo Joao Rodríguez, pero el jugador del Chelsea no fue muy productivo porque siempre que recibió lo hizo de espaldas y ninguno de sus controles fueron de calidad. Colombia perdía mucho tiempo con fallos técnicos provocados, en parte, por un circuito ofensivo desconectado y que no potenció a ninguno de los suyos. Ni siquiera en el último pase estuvieron incisivos, a pesar de la constatada calidad de Borré para crear situaciones con sus desmarques.

Borré no contó con opciones de remate

En la segunda parte, Catar se hizo con el dominio del partido. Agarró el balón, creó ocasiones y probó los reflejos de Montero. Con la entrada de Barrera, Colombia sumó creatividad a su ataque, pero el samario no encontró socios con los que juntarse para sumar pases y desordenar al rival. Catar estuvo cómodo. Como en el primer tiempo, solo tras jugadas de Borré fue que Colombia pudo asomarse con peligro a la portería de Yousef Hassan. El delantero barranquillero es muy bueno, y es feliz apoyando entre líneas, pero si Colombia aspira a llegar lejos deberá administrar mucho mejor el juego medio para que su estrella pueda brillar en los metros finales, que es donde más renta.

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