El pragmático fútbol de Independiente Santa Fe, del que es inagotable resaltar, es una razón fuerte de su (in)dirección. Todavía no ha establecido un propósito o un sistema lineal encaminado a algo. Dentro de ese rumbo hay curvas que el equipo no ha podido sostener. Y dentro de la insostenibilidad del estilo, están los revulsivos. Si Santa Fe no funciona con el equipo inicial, que es el de mayor calidad y naturaleza de Costas, los cambios no suman. El fútbol no es de matemáticas, pero comúnmente las modificaciones del argentino restan o dividen, mas no suman o multiplican. Necesitan un grávido diferencial entre las órdenes para desunirse de la índole y acercarse a la victoria. Por ejemplo, el Juan Daniel Roa de los desmarques o el Omar Pérez del círculo central. Este Inter de Porto Alegre, en la vuelta en Beira-Rio, puede obligar al cuadro cardenal a sacar un futbolista del banquillo singular que no tiene ahora mismo. Posiblemente Yámilson Rivera en plan agitador, pero el único.

Santa Fe demostró en la ida que sin el pase interior de Pérez, a la espalda de Daniel Torres en diversas ocasiones, no explotó a Wilson Morelo. El fuerte de Morelo es recibir al espacio, pero en sus días, cuando el olfato y el regate están iluminados, no tiene problema en recibir al pie y sacarse rivales de encima tratándose de un especialista en secuencia. Y sin estas dos vertientes, pueden llegar a desangrar en transición defensiva con pérdidas en zonas bajas. Inter de Porto Alegre tiene jugadores técnicos que corriendo (Valdívia y Eduardo Sasha) con ventajas en el pase (D’Alessandro) puede arruinar al león. Nilmar, de hecho, entró unos minutos en El Campín, atacó a campo abierto y acongojó tanto a Mina como a Meza. No sabemos qué esperar de Santa Fe, por sus ¿cambios ingrávidos? y su pragmatismo inherente. No sabemos qué esperar de la defensa o ataque de sus laterales. No sabemos qué esperar de sus interiores. No sabemos qué esperar de los apoyos de Paéz. No sabremos nada, sino hasta la hora del partido. Santa Fe es una aleación de entusiasmo y excitación imperfecta.

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