Tolima es un equipo de momentos, como todos, tiene unos buenos y otros malos. La intermitencia de los de Alberto Gamero puede llevarles a ser pícaros, vistosos y apetecibles de ver pero si fallan un par de veces olvidan lo anterior y aparecen complicaciones. El orden defensivo es de los problemas más evidentes. Estar sin la pelota e ir en busca de ella se ha convertido en un obstáculo para los pijaos cuando no está su mejor jugador en el centro del campo. Wilmar Barrios es el eje de este equipo, otorga el equilibrio en defensa y el pase a ras de piso tan difícil pero que ejecuta de manera sencilla lo que disminuye el riesgo de sufrir en defensa y una mala salida que se convierta en peligro para su equipo.

Huila destapó los problemas en la zona defensiva de Tolima

Los de Santa juegan muy bien al fútbol. El mediocampo Opita es de esos que gusta ver cuando mueven la pelota, y sobre todo si sincronizan Ferreira y Cano y además se suman Plata + Arrechea. Se divierten jugando, disfrutan pasarse la bola mientras desordenan al rival. El juego interno del Huila fue una de las fortalezas a lo largo del campeonato y fue la base de su mejor fútbol. El dominio de la pelota de Huila exhibió las falencias de Uribe y Rivas. Los mediocentros de Tolima no lograron acompasar. La espalda de Avimeled y Matheus fue vulnerada, en la izquierda Cano sacaba de su posición a Uribe y por derecha Ferreira hacía lo mismo ante Rivas. Camilo Ayala ofreciéndose como receptor distraía a los mediocentros pijaos que salían afanados en busca del cuero y entregando sitios a los de arriba. Aprovechando ese espacio Plata o Arrechea, lograban retroceder, ofrecerse como conexión para descargar e hilvanar jugadas a gol. Los delanteros de Huila fueron inteligentes al moverse identificando los puntos flacos de su rival. La ausencia de Uribe tras la expulsión desnudó la línea defensiva. Los problemas que tienen Valencia y Quiñonez para salir a presionar y anticipar fueron en aumento a medida que Cano se movió por todo el campo y recorrió todas las posiciones en ataque.

Mahecha tapó los defectos de su equipo

Tolima padeció el partido hasta que Mahecha brindó un poco de equilibrio en mitad y balanceó la posesión de pelota. La precisión en el primer pase y los apoyos a Rivas fueron claves para que Jonathan Estrada tuviese libertad de lanzar un par de pelotas a Ibargüen y al inspirado Marco. Pérez dio demostración de lo inteligente que es para moverse en los contragolpes y sus desmarques fueron generadores de ocasiones. La electricidad y el veneno que tiene le llevan a marcar diferencia pero su defecto de no lograr conducir la pelota pegada al pie no le llevan a ampliarla.

La llave Huila – Tolima nos dejó mucho. El equipo que rearmó José Fernando Santa demostró que tiene calidad y fútbol para disputar y competir con los más grandes. Tolima enseña una vez más que es un equipo con chances a pelear por el título, el desequilibrio de Ibargüen y la electricidad de Pérez le entregan opciones serias pero sin su polo a tierra -Wilmar Barrios- podrían ser mínimas las posibilidades.

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