Para empezar, convengamos que Germán Ezequiel Cano fue un gran timonel. Lo fue porque su hoja de ruta, más que contar con la aprobación de los suyos, encaminó al DIM a protagonizar el fútbol colombiano. Hablamos del juego asociativo del equipo de Hernán Torres, del priorizar el pase seguro para avanzar en el campo, del ataque escalonado. Cano era capaz de poner un escalón más para la progresión del DIM, si hacía falta. Su técnica le permitía salirse del área en pro de brindar soluciones, entonces el DIM hallaba en él el peldaño restante. ¿Cómo compite el DIM sin Cano?

Si pensamos en el promedio goleador de Cano, el fichaje de Juan Fernando Caicedo tiene mucho sentido. Caicedo dejó el Atlético Huila habiendo anotado 14 goles en la temporada, superado solamente por Cano. Para mantener la cuota goleadora, Caicedo era indiscutiblemente la primera opción. Los 7 goles de Caicedo, a día de hoy, lo consagran como el goleador del equipo y ratifican el supuesto: si se trata de hacer goles, Caicedo puede hacer olvidar a Cano.

Caicedo aporta goles pero resta técnica

Pero en el fútbol, lo que menos ocurre son goles. Para retomar la analogía del barco, hablemos de la hoja de ruta que transita el DIM para llegar al gol desde que Caicedo tripula. En primer lugar, Caicedo no puede servir de escalón para que el DIM progrese en campo contrario. Sus gestos técnicos no representan mayor soporte. A Caicedo le cuesta mucho controlar el balón, por lo que requiere que éste le sea entregado de forma muy precisa. Si algún compañero se halla en apuros, entregarle el balón a Caicedo puede resultar un apuro mayor. En segundo lugar, sus soluciones con balón son escasas. Esto radica en su orientación, pues lo delata fácilmente y sus pases son anunciados. Caicedo tiene poca cintura y sus pases no son precisamente brillantes. Por lo anterior, aunque Caicedo tiende a retrasar su posición para recibir el balón, no necesariamente implica un verdadero escalón para el avance ofensivo del DIM.

Caicedo hace mejor al DIM cuando se anula a sí mismo

Que Caicedo no represente un peldaño para el DIM no es una mala noticia en absoluto. De hecho, Caicedo entiende muy bien cuándo debe anularse a sí mismo. Muchas veces sus retrocesos abren espacios para que lo extremos, Hechalar y Pérez, entren al área. Dicho esto, el DIM mejora cuando omite a Caicedo en el camino al gol. Que se obvie a Caicedo explica muy bien las razones para la verticalidad del equipo después de Cano.

Lo cierto es que Leonel Álvarez no da indicios de querer prescindir de Juan Fernando Caicedo y, por lo tanto, mantener el sistema diseñado por Hernán Torres. La apuesta puede resultar. En caso contrario, y como dijo Publilio Siro, no habrá derecho a culpar al mar por un segundo naufragio.

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