Alexander Mejía tomó un vuelo a Monterrey y Nacional perdió a su líder. Sus envíos largos y sus pases cortos eran el comienzo de todas las jugadas de ataque de su equipo, él era el jugador encargado de darle orden al juego. Osorio ha probado ahí a Jairo Palomino, a Diego Arias y a Sebastián Pérez, entre otros, sin éxito, hasta que emergió la figura de Daniel Bocanegra. El tolimense, sin embargo, se lesionó el 4 de abril y quedó descartado para lo que restaba del semestre. Los verdolagas tuvieron problemas en esa posición hasta que apareció frente a Junior, el 18 de abril, Farid Díaz.

Sin Bocanegra, Osorio no tenía muchas opciones para solucionar su problema a la hora de dar el primer pase

El codacense había sido muy criticado por la manera en la que estaba jugando. Como lateral izquierdo ofreció muchas ventajas. No estaba retrocediendo de manera adecuada y cuando se proyectaba mandaba centros que no llegaban a ninguna parte.

El día del encuentro frente al Junior de Barranquilla, Sebastián Pérez y Jairo Palomino se encontraban ausentes, mientras que Diego Arias, a pesar de estar convocado, arrancó desde el banquillo. La aparición de Farid en esa posición fue sorpresiva para propios y extraños, pues Osorio lo había probado como volante abierto por la izquierda o como interior, pero nunca como uno de los pivotes de su equipo.

Osorio ha remplazado a Díaz, en la posición lateral izquierdo, con Juan David Valencia, Óscar Murillo y Miller Mosquera

Al final del partido, las sensaciones que dejó fueron positivas. Cuando Farid recibió el balón, comenzó a enviar balones aéreos que le llegaban a Copete y a Guerra que aparecían a espaldas de los laterales del rival. Al equipo le sentó bien eso y dominó a placer el primer tiempo de ese encuentro. Cuando Nacional perdió el balón y quedó mal parado en la cancha, Farid compensó su desconocimiento de la posición con sprints y anticipos precisos que salvaron de varios goles a su equipo en los partidos que jugó en el centro del campo.

Para Osorio, la aparición de Díaz ha sido un alivio porque con la lesión de Bocanegra, Nacional había perdido al jugador que le daba seguridad en la entrega desde el centro del campo. Era el primer pase de un ataque posicional sin primer pase, valga la redundancia. Asi mismo, el jugador de 31 años encontró una posición donde luce cómodo y comete menos errores. En los playoffs veremos si el nuevo rol de Farid sigue dando réditos positivos para su equipo o si, por el contrario, le traerá más problemas a un conjunto que viene herido y que necesita reivindicarse con su hinchada.


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