Resulta imposible, al menos desde mi punto de vista, tildar de azarosa la extraordinaria campaña del Atlético Huila. El líder de la Liga Águila I-2015 confirmó con su victoria en el Metropolitano que su fútbol aunque no es muy vistoso y es bastante efectivo tiene muchas horas de trabajo encima. El 4-1-4-1 en defensa que mutaba a 4-4-1-1 cuando el equipo hacía la transición ofensiva, con Jhony Cano como mediapunta, mostró la fortaleza táctica que tiene el equipo opita, fortaleza que se basa, principalmente, en la calidad de los relevos tanto ofensivos como defensivos. Para esta tarea el rol de Juan Niño fue sumamente importante, silencioso pero preciso. Se adueñó, posicionalmente, de la zona medular. Cuando tuvo que cuidar la espalda de Cano y Ferreira de los impulsos creativos de Macnelly Torres, que nuevamente fue el mejor del Junior, lo hizo con mucho criterio siempre complicándole el control y la conducción al 10 de los tiburones. Además, cuando el equipo necesitó que ocupara un lugar en la segunda línea de 4 para liberar a Cano, rápidamente ocupó el espacio dejando siempre bien parado a su equipo. Confiable y certero fue la piedra angular del equipo opita.

Junior falló explotando las bandas

Poco pudo hacer el Junior, que no jugó mal, y su 4-2-3-1 con tres volantes creativos como Hernández, Torres y Aguirre. Generó posesiones interesantes, con buenas combinaciones por el carril central, pero que muy pocas veces generaron real peligro al arco defendido por Jhonny Da Silva. El excesivo tránsito por el centro del terreno hizo que las bandas se convirtieran en meros territorios inhabitados que rara vez explotaron Gutiérrez y Vélez, pero que cuando lo hicieron llevaron algo de peligro a la portería opita.

Cuéllar y Narváez se mostraron pasivos en recuperación

El doble cinco formado por Cuéllar y Narváez resultó importante para mantener la posesión, pero a la hora de recuperar fue bastante pasivo, especialmente Narváez, lo que significó un problema importante cuando el Huila atacó ya que el equipo opita le apostó, como opción ofensiva, a pasar rápidamente el balón por la zona central, muchas veces con balones aéreos; por ende, si no se cortaba ágilmente la jugada, ésta terminaba con Jhony Cano de cara a la línea defensiva del Junior.

El otro protagonista del partido fue David Ferreira, el capitán del conjunto huilense fue muy criterioso con el balón. Casi siempre entregó bien y con sentido la pelota, buscando amplitud y encontrando con facilidad al compañero mejor ubicado. De hecho, de sus pies nació el gol de la victoria. Una pérdida en salida del Junior, cortesía de Andrés Correa, terminó en los pies del ’10’ opita quién habilitó rápidamente a Jhony Cano, quien desde la frontal del área asistió a Anderson Plata, éste recibió, aguantó la embestida de Vélez y definió ante la salida de Viera. Gol importantísimo para reafirmar al equipo opita en la primera posición y para demostrar una vez más que se debe tomar como un serio aspirante al título, un equipo que con trabajo y, sobre todo, con equilibrio en su fútbol ha llegado a sacar puntos de las plazas más complicadas.

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