(…) Juan Fernando Quintero aún no llega a su pico especulado, pero su toque finalizador en último tercio… va más allá. Cada vez que agarró la pelota cerca de la media luna fue exquisitez pura. Es técnica, sutileza y visión. Picardía con efecto exponencial. Quintero ve el juego una fracción de segundo antes que el resto; y mediante su juicio siga mejorando en distintos contextos, su brillo se irá haciendo cada vez más ineludible.*

*Extracto del artículo Vigorización.

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