En el Bernabéu se vivió una partida de pinball.  El terreno se inclinó de un lado a otro lo que ponía en ventaja a quien atacaba. La pelota se coló dos veces en cada arco; pero el Valencia contó con ventaja; la paleta para evitar que la bola se filtrara tenía imán sobre esta y dominó el juego. Lo controló con sus manos.

Arbeloa y Coentrão no tuvieron peso ofensivo para su equipo

El ingrediente de distintas necesidades hizo de la partida un evento fascinante. Real Madrid y Valencia caminaban el ring dándose ligeras opciones de golpearse: uno buscando mantenerse en la lucha por La Liga y otro seguir disputando cupo directo a la Champions. El visitante pegó primero; dos golpes certeros que pusieron contra las cuerdas desde muy temprano a un Madrid que no estaba jugando nada bien, pero que creaba peligro por ósmosis. Los de Ancelotti no encontraban receptores entre líneas, exponían el cuero en la salida y brindaban la oportunidad al Valencia a salir de contra. En esta fase del juego quien más sacó provecho fue André Gomes. El portugués tenía pista libre para llegar donde Casillas, notó los desmarques de Alcácer, y Paco se encargó del resto. No contar con Marcelo ni Carvajal en el primer tiempo le restó al Madrid el posicionamiento de sus laterales en campo contrario a la altura de los interiores. Solo sacó provecho en el uno contra uno de Bale frente a Gayà en la primera mitad, pero abusó del centro de costado. Los chés tapaban muy bien a los posibles receptores que más pudieran hacerle daño, James e Isco mal ubicados y bien cubiertos no eran opción viable, lo que obligó a salir en largo y rifar la pelota.

 Diego Alves brindó un repertorio de atajadas. Parecía imposible anotarle

Los intentos de abrir el marcador, empatar e incluso ganar el partido se vieron frustrados por una actuación brutal de Diego Alves y los tres postes. El portero brasileño paró lo que parecía imposible de detener, incluyendo un penal a Cristiano, al que ya le había atajado desde los once pasos. Las oportunidades de marcar del Madrid se vieron limitadas a la pelota detenida. El ataque posicional del Madrid fue desorganizado por la presión y ahogo de los de Nuno Espírito Santo. No hubo conexión entre Ramos – Kroos – James – Cristiano, el juego fue ralentizado y dominado por el Valencia. La desventaja del Real Madrid creó la necesidad de marcar a como diera lugar fomentando el enredo con la pelota y el desequilibrio en su defensa. Lo ratificó el físico pese a las numerosas bajas entre marzo y mayo, los meses más importantes y decisivos de la temporada.

James sumó más en defensa y en apoyos a Illarramendi

Los pocos avances posicionales del Madrid pasaron por Isco y James. Alcanzaron a ordenar tan solo un par y la sensación que transmitían era distinta, comodidad para los más talentosos y mayor fluidez en las transiciones. El colombiano es más fundamental en el estilo del Madrid de lo que él cree, su verticalidad en el momento oportuno y el pase final son condiciones esenciales para abrochar los partidos. James es el fútbol en estado puro en Madrid; lee, interpreta, dirige, asiste y marca. El miércoles enfrentarán a la Juventus, están en desventaja, y para llegar a Berlín desde Madrid soló se necesita el toque de James.


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