Gustavo Costas acostumbra a situar a sus delanteros a perfil cambiado. La campaña del título, por ejemplo, vio a Jefferson Cuero partiendo desde la derecha. Para el inicio de la temporada en curso, Luis Quiñones y Luis Páez se han alternado el mismo vértice. Por su parte, la punta izquierda ha estado siempre reservada para Wilson Morelo. Lo que Santa Fe pretende con esto es lanzar balones a sus delanteros, quienes, jugando a perfil cambiado, tienden a encarar a la defensa y crear situaciones de gol en el mano-a-mano. Pero la noche de ayer no parecía ser la noche para el regate en corto de Wilson Morelo, la daga mortal de Gustavo Costas. Santa Fe parecía no tener soluciones. Fue entonces que Morelo cambió de perfil y, a pesar de la derrota, Santa Fe pasó a dominar a Estudiantes de La Plata.

El partido empezó lleno de transiciones, favoreciendo a Santa Fe

Los primeros minutos de juego en La Plata le cayeron muy bien a Santa Fe. El partido se tornó de ida y vuelta desde muy temprano. Las circunstancias de juego le permitían a Santa Fe, tanto atacar, como defender mejor que Estudiantes. En defensa, el 4-3-3 de Santa Fe brillaba, sobre todo, por su segunda línea. Arias, Roa y Torres se acomodaban por delante del balón antes que Estudiantes iniciara el contraataque, por lo que Santa Fe corría poco hacia atrás. Una vez se hacía con el cuero, el mediocampo encontraba a Wilson Morelo con mucho espacio por delante. Morelo no dejó de empujar a Estudiantes contra su área. Era el momento perfecto para su regate en corto y el primer grito de gol de la noche. Pero los regates nunca llegaron, en parte, por las condiciones del terreno de juego. Una noticia nefasta, si se tiene en cuenta que Santa Fe depende mucho de lo que crea Morelo con el balón.

A excepción del errático último toque de Wilson Morelo, las cosas pintaban de maravilla para Santa Fe. Un gol en contra no podía llegar de otra forma que la desatención en algo tan elemental como la marcación al hombre en un saque de banda. Y a pesar de que el gol en contra llegó, Santa Fe perseveró en lo suyo: recuperación en segundo tercio de cancha y acudir a Wilson Morelo y sus duelos con Sebastián Domínguez. Si acaso las cosas empeoraron para Santa Fe, fue porque Juan Manuel Sánchez Miño le restó ida y vuelta al juego con control en el medio y descarga en las bandas. El 4-5-1 de Estudiantes permitía el juego por bandas y Sánchez Miño lo entendió a la perfección. Pero Santa Fe perseveró en lo suyo.

Santa Fe se fue al descanso dos goles por debajo en el marcador, pero consciente de que un gol lo metía de nuevo en la pelea. Para la segunda mitad, el equipo adelantó sus líneas y agudizó la presión. Estudiantes estuvo lúcido en la respuesta. La calidad técnica del mediocampo permitió el secuestro del balón, obligando al elenco visitante a perseguir el mismo. Pero Santa Fe perseveró en lo suyo.

En la segunda mitad, Morelo tuvo la pelota pegada a sus pies

Fue entonces que Morelo dijo “basta”. Por primera vez en lo que va de temporada, Wilson Morelo cambió de perfil. El delantero renunció a sus duelos con Sebastián Domínguez y pasó a retar a Leandro Desábato, condenado a la incapacidad para perseguirlo. No tanto por lentitud, pero porque Morelo se movía en el frente de ataque cual demonio en Tasmania. Cuando más le costaba a Santa Fe encontrar espacios y, por ende, necesitaba mayor elaboración en las jugadas, Wilson Morelo mostró el camino. Pese a la derrota, Gustavo Costas encontró en Morelo lo que siempre ha buscado: ímpetu, una especie de intensidad más psicológica que táctica. La superioridad técnica, la movilidad y el ímpetu de Morelo terminaron por dominar a Estudiantes. Grata noticia para afrontar el final de temporada.


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