Hay partidos que resumen equipos, como el de anoche, en el Atanasio Girardot, resume al Independiente Medellín. Desde la partida de Germán Ezequiel Cano, la fuerza centrípeta del poderoso, todo cambió para Hernán Torres. Esta vez fue Alianza Petrolera el testigo de las nuevas virtudes y los nuevos defectos del Medellín sin Cano. Un sumario de la temporada del DIM.

La defensa interior sigue siendo un calvario para Hernán Torres

La fase del juego en donde más padece el DIM es la defensa interior. Cuando la línea defensiva se adelanta –cosa que pasa la mayoría de veces–, el DIM tambalea. No es que sus centrales no sepan defender a campo abierto, ni mucho menos. De hecho, Hernán Pertúz y Andrés Mosquera son veloces, saben conducir al rival hacia la banda y son sumamente efectivos en el corte. Su gran defecto es su falta de reacción para perseguir la marca cuando ésta emprende una escapada. Ahí sí sufren. Pero la cosa se pone peor. A la debilidad frente a desmarques repentinos se suma la escasa presión en el medio. Los mediocampistas no presionan por cercanía. Cuando Jherson Córdoba es el único responsable de la presión, al rival le basta con una simple conducción para superarlo y hacer de su espalda un coladero. Por esa vía llegó el gol de Henry Rojas que puso en ventaja a Alianza Petrolera.

El segundo gol aurinegro castigó otra flaqueza del DIM: la salida de balón. El equipo subcampeón de Colombia contó con una gran versión de Vladimir Marín, quien orientaba los ataques desde el principio e influía notablemente en el juego interno, más cuando lograba conformar ese triángulo con Christian Marrugo y Yorleys Mena. Pero desde que Marín abusa del pase vertical, los ataques del DIM sufren muertes prematuras. Cuando Marín está errático, al DIM le cuesta pasar al ataque.

Las individualidades en ataque son la salvación del Medellín

Eso sí, cuando Marín logra conectar entre líneas con Caicedo, cuando Marrugo logra incorporar gente al ataque con sus pases, el DIM es cosa seria. Lo único que requiere el DIM para ser peligroso es conectar con las diagonales hacia afuera de Hernán Hechalar o con Juan David Pérez: dos jugadores letales cuando están mano-a-mano con los laterales. Ahí el DIM hace la diferencia. Gracias a las individualidades en las bandas, el DIM empató un 0-2 en contra y, de haber sido más preciso, la remontada sería una realidad. Cuando el balón llega a Hechalar o Pérez, la ofensiva del DIM se hace poderosa. ¿Será suficiente?


One comment

  1. Me sorprende llamativamente que en esa defensor interior del DIM no destaque Didier Moreno. Creo que es el mejor (de los pocos) mediocentro del equipo que responde mejor corriendo hacia atrás. De hecho, a ver si el próximo D.T. poderoso ajusta ese déficit, porque no creo que este DIM necesite en exceso a Jherson Córdoba para dar el primer pase: sí, el equipo necesita sutileza en la salida y Córdoba tiene más argumentos que Moreno con balón, pero la salida con uno de los dos no se ve potenciada. Mejor corregir un defecto. Por supuesto, dependerá si el nuevo entrenador continúa con el 4-3-3.

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