Hace ya casi nueve meses, en la primera noche de la era Lunari, a Millonarios le hizo falta un bailarín contra Santa Fe. Extrañó a un delantero capaz de moverse sin parar para otorgar ventajas a sus centrocampistas. Ese día el choque terminó con un marcador abultado para los rojos y se recordó más que nunca a Dayro Moreno, quien había volado hace poco a México. Ayer, en el Clásico, el equipo embajador dominó un partido como pocas veces durante este proyecto, nada menos que ante el Nacional de Juan Carlos Osorio. Y lo sorprendente es que dicho control estuvo cimentado en la movilidad incesante de Jonathan Agudelo, quien contagió por inercia a Fernando Uribe para activar zonas muertas e incomodar a la defensa del verde. Así el local pudo incluso haber goleado.

Nacional y Millonarios querían la pelota

El enfrentamiento tuvo varias fases. La primera, del 1’ al 30’, estuvo marcada por la intención de ambos conjuntos para tener la pelota. La posesión fue dividida y el partido estuvo en tierra de nadie, aunque Millonarios, por la misma energía de sus delanteros, y porque en general salió a jugar con más intensidad, transmitía más peligro al contragolpe. Valencia y Escobar, los extremos en el 4-2-3-1 de Nacional, estuvieron muy poco precisos técnicamente, y, por lo tanto, los de Osorio no generaban espacio por dentro para Yulián Mejía y Sebastián Pérez. La salida de balón de los visitantes tampoco era clara, y los delanteros de Millonarios la lograban ensuciar aún más gracias a una presión bien ejecutada. Silva y Robayo, los interiores de Millonarios, vieron facilitada su tarea sin la pelota, pues para recuperarla no debían correr muchos metros.

Cuando Nacional perdía el esférico, Millonarios buscaba la espalda de Henríquez y Peralta. En esas lides, Uribe y, sobre todo, Agudelo estuvieron de cine. Chocaron, ganaron juego directo, pivotearon bien de espaldas, tiraron desmarques de ruptura muy agresivos y desmarques de apoyo útiles hacia las bandas. Cerca de la media hora de juego, los de Lunari comenzaron a mover el cuero a placer.

Fabián Vargas sobre el trabajo de los delanteros

Millonarios jugaba bien desde atrás

Desde ese momento hasta el final del primer tiempo, Camilo Vargas demostró con creces por qué es futbolista de Selección Colombia por si a alguien le quedaban dudas. Millonarios lograba hilvanar la jugada desde atrás con Fabián Vargas metido entre los centrales para luego filtrar hacia Insúa, Robayo o Silva. Más adelante, Déiver Machado se ofrecía por la izquierda, y giraba la vista de Nacional hacia su flanco. Ahí él tocaba con ventaja y aparecía el peligro. El rebote también pertenecía al cuadro local: Rafael Robayo, de gran partido, tiranizó la segunda jugada a partir de su gran físico y un posicionamiento notable. El ataque embajador continuaba gracias a Rafael y a Fabián.

Fabián Vargas sobre la fluidez de juego de Millonarios

Rafael Robayo acerca de su rol en el encuentro

El partido llegó 0-0 al descanso, y Osorio se vio obligado a recomponer su esquema para parar la sangría y para compensar la lesión de Alexis Henríquez. Por este último entró a la cancha Gilberto García. Nacional pasó a cerrar con 5 atrás, más Pérez y Palomino en el doble pivote: un 5-2-1-2. La actitud que adoptó el equipo paisa fue definitivamente más reactiva. La respuesta de Millonarios en los primeros minutos de la segunda parte fue soltar aún más a Machado, pues Escobar, casi en punta con Velázquez, no iba a seguirlo hasta línea de fondo. Así los azules exigieron un paradón a Camilo Vargas y se toparon con el poste en esa misma jugada.

Juan David Valencia sobre el cambio táctico de Nacional

A Nacional le costó varios minutos asentarse sobre el terreno, pero cuando lo hizo, la balanza se igualó un poco. Juan David Valencia y Alcatraz García ayudaban a su defensa y a su mediocampo a cerrar por dentro, por lo que el juego interior de Millonarios encontró más dificultades para fluir. Además, las sustituciones de Duque por Velázquez y Ruiz por Escobar dieron a los de Osorio más opciones de salir en largo por la fuerza y la velocidad de ambos delanteros. Yulián Mejía se encontró más cómodo en esa situación, ya que tomaba la pelota de cara y podía enviar más pases filtrados.

El encuentro pereció cuando a ninguno de los dos les quedaba aire. Terminó 0-0, y a Millonarios le quedó la espina de no haber marcado en un partido que dominó de manera incontestable durante muchos minutos. Nacional, sin algunos de sus jugadores más importantes como Guerra, Copete, Bernal o Berrío, se va con una conclusión que no es nueva para ellos: tener que mejorar los mecanismos de circulación de pelota para imponer sus condiciones, pues de otra forma casi siempre está en desventaja. A falta de un par de fechas, ninguno de los dos tiene asegurada su presencia en los playoffs. Se vienen sólo finales para albiazules y verdolagas.

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