Millonarios y Nacional chocarán en El Campín por la fecha 18 de la Liga Águila 2015-I. A punto de terminar la fase regular, ambos equipos todavía no han asegurado su clasificación a los playoffs del torneo, y, por lo tanto, ninguno de los dos contempla algo que no sea la victoria. A priori, la ventaja, en el apartado del análisis, corresponde ligeramente a los de Osorio por diferentes factores, a pesar de la localía azul.

Nacional basa su superioridad en el ritmo y la amplitud

El primer punto a favor que tienen los paisas es el ritmo. El conjunto verdolaga le imprime a los partidos un ritmo que los demás participantes de la liga colombiana no pueden reproducir, y en ocasiones, ni seguir. A través de eso sacan ventaja en el transcurso de los encuentros. A esto hay que sumarle que Millonarios es un combinado de ritmo muy bajo. Mientras que Nacional está preparado para afrontar circunstancias en las que sucedan, por poner un ejemplo, cinco cosas cada quince segundos, el cuadro embajador puede lidiar con tres en la misma fracción de tiempo.

El segundo foco de superioridad del que goza Osorio por estructura y sistema, el cual puede ser la clave mañana, es que su equipo, al ser muy amplio con balón, obligará a los interiores de Millonarios a ir hacia la banda, más concretamente hacia quienes jueguen de extremos para el conjunto de Medellín, y desnudarán el centro, donde quedará emparejado Sergio Villarreal con, probablemente, Yulián Mejía. Sin embargo, si hay un centrocampista con la capacidad física para cubrir muchos metros sin la pelota ese es Rafael Robayo. Lo que él haga será clave para que los suyos no sufran en demasía.

Las ventajas que Nacional produzca con la pelota en ataque dependerán de manera directa del acierto posicional y técnico de sus hombres de banda, y de lo que puedan generar por sí mismos Luis Carlos Ruiz, uno de los mejores delanteros de Sudamérica hoy por hoy, y Yulián Mejía, a quien le queda el mismo calificativo, pero ajustado a su posición natural.

Lunari puede presionar arriba y sacar premio

Lo que Lunari puede hacer para obtener réditos es algo que ha venido trabajando con sus pupilos desde que está en el banquillo del Campín: presionar bien arriba la salida rival. Uribe y Agudelo pueden buscar a los centrales o a los pivotes verdes y cazar alguna pelota para transitar rápido hacia portería. Si Nacional, que adolece de una salida limpia desde que Stefan Medina se marchó, quiere saltarse un escalón en salida y enviar la pelota hacia Ruiz, Millonarios tendrá a Robayo y a Silva para quedarse la segunda jugada. Ahí habrá tela para cortar.

En cuanto a duelos individuales, se antoja interesante ver a los delanteros de Millonarios corriendo contra los centrales de Nacional, los cuales, a excepción de Murillo, no son veloces. Habrá que observar cómo intentará tapar Osorio las recepciones entre líneas de Insúa, que si bien no son muchas por partido, pueden ser muy dañinas, y, al mismo tiempo, cómo Lunari intenta no desangrarse contra los pases teledirigidos de Yulián Mejía.

El marco del enfrentamiento es emocionante: uno de los duelos más pasionales del país en los últimos 25 años, ad portas del inicio de la siguiente etapa liguera; 27 puntos para el local y 29 para el visitante; sin garantías de clasificación, y con un estadio a reventar. El envite promete.

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