Al llegar al hotel en Medellín, el taxista me dijo: “a los paisas no se nos cae una moneda”. No hubo tiempo para explicaciones. El taxista me arrojó semejante frase y siguió con su vida. Me hizo sentir huérfano, abandonado en la indefensión. ¿Qué me habrá querido decir? La misteriosa frase y yo pasaríamos el resto del día y la noche agotando interpretaciones. A la mañana siguiente, un aire revelador me infló el pecho y me volvió la calma. Había resuelto el enigma. El taxista hablaba del maestro Wbeimar Muñoz Ceballos. Me explico: Wbeimar Muñoz es paisa en el sentido en que no deja caer una moneda. Su estilo periodístico no da lugar a descuidos. Antes de salir al aire, Wbeimar Muñoz repasa una y otra vez su centenar de manuscritos futbolísticos, como un músico ensayando partituras para un gran recital. Eso, sumado a su profunda mirada analítica, lo consagran como el sabio del fútbol que es. Cada vez que Wbeimar Muñoz está ante el micrófono, la ciudad de la eterna primavera se inmuta, escucha y aprende. Sí, a los paisas no se les cae una moneda, como a Wbeimar Muñoz no se le escapa un balón. A continuación, un grande del periodismo deportivo hablando de un grande del fútbol colombiano: Juan Carlos Osorio.

¿Podemos decir que Juan Carlos Osorio ya entró al Olimpo de entrenadores del fútbol colombiano?

Si hablamos de resultados, sí. Es indiscutible: ha ganado 7 títulos. Eso ya es una impronta que nadie puede desconocer.

¿Y si hablamos del juego?

Yo le veo dos grandes problemas a Nacional: el repliegue y el manejo del balón.

Hablemos del repliegue.

Para que haya un buen repliegue se necesita retardar el juego del contrario y así ganar tiempo para retroceder y para lograr una superioridad numérica en la zona. Una vez se obtiene esa superioridad numérica, se hace posible presionar al rival para que cometa un error, recuperar la pelota y así reanudar el ataque. Ese repliegue tiene que ser sin que las líneas se quiebren, y a Nacional se le quiebran mucho las líneas. Por eso en el contragolpe lo matan: Cortuluá, Chicó, Deportivo Cali, Once Caldas cuando le marcó 3 goles, Barcelona en Medellín, Defensor Sporting, el año pasado, en Medellín y en Uruguay. Para resumir, Osorio no ha podido estructurar un equipo equilibrado en defensa y ataque.

Eso en defensa. En ataque, ¿cuáles son las debilidades de Nacional?

Este Nacional no es un equipo que maneje mucho el balón. Por el contrario, juega mucho al pelotazo cruzado. Lo de Osorio es, básicamente, situar jugadores en los costados para abrir la defensa contraria. Fíjate que trajo jugadores paraguayos para el cabezazo: Velásquez y Zeballos. Ya tenía a Ruiz, para cabecear, y a Copete, para levantar centros. Pero eso no le da resultado. Le ha dado más resultado, por ejemplo, haber traído a Yulián Mejía, que es un hombre de creación que puede filtrar un pase, que juega bonito y que emociona a la gente. Como se emocionaba con Edwin Cardona, con Sherman Cárdenas.

Ahora que lo menciona, ese juego por las bandas caracteriza a Osorio, ¿no? Ya desde su paso por Millonarios había propuesto ampliar el ancho de la cancha de El Campín para obligar al rival a salir de su área.

Para Osorio es fundamental, como debería serlo para todos los entrenadores, jugar por las bandas. Yo pienso que los cerrojos se rompen por los costados. Hay entrenadores que envían a sus laterales a atacar frente a un 4-4-2. El panorama para ese lateral es totalmente adverso: debe chocar contra el lateral rival, contra el volante rival y contra la línea de banda. Son 3 contra 1. Osorio, en cambio, siempre busca equilibrar esa inferioridad numérica con la inclusión de volantes o extremos. Hay muchísimos entrenadores que no hacen eso y pierden las bandas como el recurso ofensivo que son. Hacer un uso debido de las bandas es muy importante.

Luego Nacional sería un equipo mejor si combinara ese juego por bandas con una mayor posesión…

Yo creo que sí. Tengo la sensación de que el problema de Nacional es pretender jugar a algo que Europa está dejando atrás. Revisemos: ¿a qué juega España? A presionar arriba y toque, toque y toque hasta que desgasta, abre un hueco y hace el gol. Italia era la reina del catenaccio y metía 10 atrás, tiraba un pelotazo y gol. Ahora, ¿sí ves como juega? Tiene un volante ancla, que es Pirlo. Todo el juego es para Pirlo. Y Pirlo empieza a repartir los caramelos en la mitad. Es un equipo que juega bien. Tú ahora ves a Inglaterra, que era la esencia del fútbol directo, tocando el balón. Hablemos de Alemania, porque en el fútbol, las modas las impone el campeón del mundo. Tú ves a Alemania jugando con la pelota. Era lo que nosotros tratábamos hace 30 años; jugábamos muy bonito. ¿Qué nos faltaba? Velocidad. Por eso fracasó nuestro fútbol, por falta de velocidad. En el acondicionamiento físico, la velocidad se puede mejorar. Así es Alemania: su bandera es la pelota pero con velocidad, con intensidad, con cambios de ritmo. Entonces, yo me pregunto: ¿para qué querer jugar a lo que ellos ya dejaron atrás? Yo creo que el día que Nacional tenga más posesión de pelota, más circulación y lo combine con lo otro ⎯el balón largo, el juego a los costados⎯, ese día va a enamorar a sus hinchas, que gozan con los triunfos, pero les gusta ese fútbol.

Ese estilo de juego de Osorio, ¿puede deberse a su formación como entrenador?

Durante muchos años, Osorio fue preparador físico en el Manchester City. Él tiene esa imagen de que el fútbol hay que jugarlo como lo jugaban en Inglaterra 15 años atrás: fútbol de pelotazo, de choque, de segundas jugadas. Él quiere mucho juego hombre-a-hombre. Pero yo pienso que el jugador colombiano, en defensa, no es fuerte en el hombre-a-hombre.

Cuando Simeone dice que “sin competencia interna, el plantel muere”, pienso en el sistema de rotaciones de Juan Carlos Osorio. Las rotaciones promueven la competencia interna, la disputa entre 2 o más jugadores por un puesto en la titular, lo cual beneficia al equipo.

Eso de las rotaciones no es nuevo. Es algo que data de 1936 y lo hacía el Real Madrid. Claro que es un buen método para eso que dice Simeone: para la estimulación. Si se tiene una nómina amplia, es importante cambiar jugadores, pero siempre teniendo en cuenta al rival. Siempre. Si a la defensa rival le cuesta el juego aéreo, se debería rotar y poner a los mejores cabeceadores en el área. Un factor negativo, me parece a mí, es que un buen equipo sistematiza jugadas, movimientos, y eso es más difícil lograrlo cuando hay rotaciones. Pero hay rotaciones que yo no comparto. Por ejemplo: si Armani lo viene haciendo bien, ¿por qué sacarlo? Un arquero pierde mucho ritmo si no juega continuamente. Un hombre como Murillo, que es el más rápido que tiene la defensa y puede complementar a Henríquez, que es más bien lento, ¿para qué cambiarlo? Esas son cosas de Juan Carlos Osorio que no comparto.

Hablaba usted de sistematizar movimientos, y el de Osorio es un equipo altamente sistematizado. ¿Eso hasta qué punto es bueno? ¿No se estaría atentando contra el talento natural y la inspiración del jugador, tal como temía Dante Panzeri?

Panzeri defendía la improvisación en el fútbol y por eso le llama a este deporte una dinámica de lo impensado. Los grandes jugadores han sido jugadores habilidosos, improvisadores hasta donde su técnica se los permite. Jugadores que arruinan tácticas. Pero la improvisación no es la única forma para romper a una defensa: también hace falta amplitud, movilidad y profundidad. Es necesario enseñar esas cosas para facilitarle la comprensión del juego al jugador. Eso entiendo por sistematización. Pero en nuestro medio se ignora esa enseñanza táctica. Por eso nuestro medio tiene errores individuales más comunes que en otros países. Ese siempre va a ser un problema, no sólo para Osorio, sino para el resto de entrenadores. Esos principios de juego se deben enseñar desde las divisiones menores.

Otro principio elemental de juego es, sin duda, la posición. Pero Osorio argumenta que él no enseña posiciones, sino funciones.

El fútbol se debe jugar desde la posición. Cuando se pasa a defender, se regresa a esa posición. Para hacer un repliegue ordenado, sin regalar espacios para el contraataque, se debe cumplir con la posición. Yo no estoy muy de acuerdo con Osorio en los cambios exagerados de posiciones en un mismo partido. Aunque creo que ya lo está corrigiendo y su equipo va a mejorar tácticamente por eso.

La figura de Juan Carlos Osorio suscita mucha controversia. A los polémicos cambios posicionales y rotaciones, hay que sumarle la metodología de su preparador físico, Pompilio Páez, que es bastante contemporáneo y evita el gimnasio a cambio de más ejercicios con balón.

Lo que pasa es que el fútbol ha evolucionado. Antes la preparación física significaba darle 20 vueltas a la pista atlética. Primero se trabajaba lo físico: resistencia, fuerza y velocidad. Luego se trabajaba lo técnico ⎯los rondos⎯ y lo táctico. Al final de la sesión se trabajaba la pelota detenida. Ahora la tendencia es el sistema globalizado en el que todo lo anterior se trabaja con balón. Ahora la preparación física también se trabaja con la pelota. Por eso hoy se reemplaza el gimnasio por más ejercicios con balón. Eso sí, hay que decir que a Nacional no le ha faltado físico. De hecho ha ganado muchos partidos en los últimos minutos.

Hablemos ahora de la columna vertebral del Atlético Nacional de Osorio: Stefan Medina, Alexander Mejía y Sherman Cárdenas. Empecemos por Stefan Medina. ¿Qué significaba Medina para el equipo?

Stefan Medina fue muy importante como defensa porque tenía la gran virtud del anticipo. Cuando me invitan a dar conferencias de fútbol, yo acostumbro a preguntar: ¿cuál es la jugada más importante del fútbol? Y me responden mil cosas. ¿Sabes cuál es la jugada más importante en el fútbol? La próxima. Los grandes jugadores siempre están pensando en la próxima jugada. Esa es la gran virtud de Medina. Ricardo de León decía que siempre hay que jugar con la intención del contrario. El jugador que está al tanto de la intención del contrario, tiene la gran ventaja de posicionarse bien. Medina juega con la intención del contrario y gana por anticipo.

Alexander Mejía.

A Mejía, Osorio nunca lo cambió. Era inamovible. Su robo de balón y sus envíos a los costados son cosas que Osorio siempre está buscando.

Sherman Cárdenas.

Sherman tuvo muchos más minutos que otros de la misma posición. Esos, como Sherman, que saben con la pelota, hay que ponerlos siempre. Pero hay un aspecto en el que Osorio es muy inteligente. Destaquémoslo: un equipo con diestros no funciona; hay que tener zurdos. Equipo triunfador en el mundo siempre tiene zurdos. Es el caso de Nacional, que tuvo a Sherman Cárdenas, tiene a Juan David Valencia, Farid Díaz, Miller Mosquera, ahora Jonathan Copete y Yulián Mejía. En un equipo de sólo diestros, el juego se recarga a la derecha. Tener zurdos es importante para equilibrar las cosas.

Osorio tiene una gran fijación por los pasadores en profundidad, ¿no? Ya en Once Caldas veíamos a Jaime Castrillón y a John Valencia con funciones importantes. ¿Cómo pudo reponerse de la partida de ese gran pasador que es Macnelly Torres?

Macnelly es un hombre que juega fútbol a cuentagotas. En un partido hace una genialidad y al siguiente partido uno se pregunta si está o no está en la cancha. Pero sí, hubo que recomponer al equipo sin él. Nacional jugaba a una cosa con Macnelly y ahora juega distinto. Antes se apropiaba más del balón. Después, Nacional siguió teniendo buenos lanzadores. Pero para que exista un buen pase en profundidad, también es necesario un buen desmarque. Así lo ha compensado: buscando jugadores con rupturas.

La velocidad con que Nacional efectúa desmarques y lanzamientos es considerable. Es como si Nacional jugara a un ritmo por encima del resto.

Sí, el Nacional de Osorio juega rápido. Pero, ¿sabes cuál es una de las jugadas que provoca más velocidad en el fútbol? La pausa. Menotti dice que el fútbol es un juego y, en el juego, hay que engañar. En un partido que se juega a alta velocidad, una pausa puede traer engaño, desconcierto. Y un rival desconcertado va a dejar espacios que se pueden aprovechar con velocidad. Luego, en ocasiones, la pausa puede provocar más velocidad que cualquier otra decisión.

Entiendo. Y en este Nacional de ritmo alto y velocidad, la pausa podría significar un acto de rebeldía. Ese rebelde dentro del sistema era Edwin Cardona, ¿no?

Así es. No se puede jugar ni en pausa permanente ni en aceleración permanente. Cardona entendía muy bien cuándo el equipo necesitaba pausa, pero también se acoplaba a la velocidad.

Para terminar, ¿cómo es la relación entre Juan Carlos Osorio y la hinchada de Atlético Nacional?

En Colombia hay dos plazas que son muy exigentes en cuanto al buen manejo del balón: Manizales y Medellín. En ambas ciudades gusta el juego bonito. Nacional y el hincha todavía no han hecho una buena química. La afición está muy dividida. Yo diría que hay una mitad que quiere que Osorio se quede por todo lo que ha ganado, y otra mitad que quiere que se vaya porque no le gusta su juego. Pero ese debate siempre va a existir. Muchas veces a la gente le importa más el qué y no el cómo. Hay otros a los que nos importa más el cómo.


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