James Rodríguez jugó en Balaídos sobre un cohete. El Toto Berizzo empujó a los suyos hacia adelante y el 10 blanco se lanzó hacia el espacio. Se llevó con él a Chicharito y a Cristiano, lo cual fue suficiente para garantizar la victoria del Real Madrid. El pitazo de arranque dio paso a la ignición de otro performance altisonante del cafetero, clave inalienable en esta recta final de temporada para su escuadra. En esta ocasión, el cucuteño logró exhibirse a máxima velocidad y con toda la potencia, tal como lo exigió el rival y el escenario. Cada decisión que tomó fue óptima para el acelerado y turbulento viaje de su equipo hacia el objetivo final.

El plan local fue propicio para el espectáculo. Nolito, Orellana y Mina rajaron por los tres carriles a los de Ancelotti en ataque. A cambio, cada transición visitante era fugaz, y adquiría fuerza y sentido en los pies de James. Él armó el empate, dibujó y asistió el 1-2, y firmó el 2-3. Demasiado espacio dejó el Celta, lo que aprovechó el campeón de Europa, comandado por su diez, para viajar hacia la galaxia del triunfo en una noche divertida, y volverse a casa con la seguridad de seguir a muy poca distancia de su archirrival.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *