Se acercan los playoffs en el fútbol colombiano, y el Cali, a excepción de los buenos resultados con el Pecoso Castro en la dirección, no tiene un plan con sentido en ataque, dependiendo cuantitativamente de la calidad en ambas áreas. El 4-3-1-2 que forjó con la lesión de Candelo era un sistema “B” que le añadió control en el mediocampo y una coherencia para explotar la mayor virtud azucarera: el contragolpe. Sin embargo, regresó Candelo al equipo, retomó el 4-4-2 y el equipo expuso su atascamiento en ataque posicional.

Patriotas dibujó en Palmaseca un 4-4-2 recto bajo un fin colectivo: encerrar al rival en un frasco. El Cali, entonces, apostó por acciones individuales que permitieran superar el muro patriótico. Candelo lanzando, Mendieta juntando, Preciado agilizando y Santos Borré moviéndose. Aunque cada uno sumó detallitos, muy mínimos, faltó la fluidez necesaria o el pase preciso para romper las dos líneas de cuatro inflexibles de Patriotas. El Cali necesitó ser todo lo contrario, flexible, en pos de superarlas. Ante este contexto, Santos Borré se vistió de agitador con desmarques, rupturas y habilitando zonas muertas para llegadores, pero ni la segunda línea acompañó al barranquillero. Fue Rafael ante todo un método defensivo. Mendieta y Candelo quisieron atacar esos espacios cargando el juego interior, pero Santos Borré se abrió en busca de anchar a Patriotas y tumbar ladrillos entre el cemento, aunque no fue efectivo por el desorden ofensivo de Preciado y la mala lectura de los dos mediocampistas más adelantados. El Cali ya era un cúmulo de malas decisiones o movimientos ofensivos que eran exclusivamente interpretadores por Santos Borré.

El partido de Patriotas en defensa fue ventajoso

En la segunda mitad y después del minuto 60, el Cali se convirtió en un ataque espeso en factor acción-reacción, plano con la pelota y largo en cada una de sus líneas. Nulamente competitivos en fase ofensiva. Patriotas lanzó varios contraataques a través de la velocidad de Rivas, los pases largos de Pico y el primer toque de espalda de Rentería, pero entre el desacierto en el remate y la calidad de los centrales verdiblancos despejando casi todo del área sirvieron de impedimento para el cuadro boyacense de llevarse la victoria. La imagen impactante en Patriotas fue el alto ritmo en los pases desplegando en velocidad. No obstante, las transiciones ofensivas se dibujaron con los mismos tintes en repetidas ocasiones, siempre por la derecha, en consecuencia a la baja de Elton Martins por la izquierda. Guazá en el césped se encargó del ancho del centro del campo, Fabra y Palacios dejaron de soltarse regularmente y sin Santos Borré y Candelo en cancha, el muro patriótico le echó candado al juego.

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