Macnelly Torres volvió a realizar uno de esos partidos en el que su fútbol es tan imponente que la victoria es, por momentos, un trámite. El enganche del Junior lleva ya un par de exhibiciones desde que volvió al fútbol colombiano, pero lo de ayer está en otra categoría. Macnelly no sólo sumó individualmente, sino que contagió a su equipo para dar con los que quizá han sido los mejores minutos de los de Alexis Mendoza en este semestre. El proyecto del ex central va tomando velocidad crucero, viene creciendo y cada día está mejor. Con lo de ayer, seguramente, firmaron un alto grado de favoritismo de cara a los playoffs.

El Junior se exhibió ante un Medellín inspirado

Al frente estuvo en un muy buen Medellín, que llegaba líder del campeonato por méritos propios. Eran dos equipos de entidad y en el campo demostraron exactamente eso, en dos mitades muy diferenciadas. En la primera mitad el partido estuvo en quién lograba girar al contrario. El discurso de este período estuvo marcado por un Medellín propositivo y un Junior que esperaba. La jugada empezaba muy atrás porque Junior, a pesar de mantener a sus hombres alineados muy por detrás de la línea del balón, planteaba una presión muy bien lograda en campo contrario. Medellín tenía que comenzar a crear desde el primer pase y en Colombia hay pocos equipos capaces de hacerlo con la constancia que exigió el cuadro barranquillero. El escenario obligaba a Marrugo a bajar muchísimo para sacar al equipo y aunque el cartagenero estuvo muy inspirado en lo técnico, cuando recogía el balón encontraba un problema mayúsculo: no había líneas de pase hacia adelante. Junior tapaba muy bien los tres posibles receptores, Hernández, Pérez y Caicedo, forzando al DIM a avanzar muy lentamente con cadenas de pases complicadas que, por norma, no giraron a su rival. Las llegadas del poderoso en la primera mitad siempre cumplieron con la condición de acciones técnicas muy difíciles. Como muchos estaban inspirados, lograron desbordar un par de veces y hasta marcar un gol, pero Junior tuvo el control del juego. Además, cuando le tocaba atacar, los apoyos de Macnelly y Ovelar los metían en campo contrario y si no es por la poca eficacia individual de Vladimir y Aguirre, seguramente Junior hubiera marcado al menos un gol.

En la segunda parte, sin embargo, el contexto cambiaba. Con DIM ganando, Junior debía soltar a sus laterales y a alguien del doble pivote para mejorar la calidad de sus ataques. Las pocas veces que lo había hecho en la primera mitad, Medellín había podido contraatacar a placer y con los locales con el acierto técnico que tenían, la situación era de peligro máximo. La solución estuvo en pies de Macnelly. El barranquillero asumió un rol muy activo en la circulación de balón juniorista y mejoró todas las jugadas de su equipo. Junior comenzó a tocar con mucho dinamismo, precisión y virtuosidad para generar ataques de muchísima calidad, indefendibles para un Medellín confundido por lo que estaba pasando. Esta circunstancia se acentuaría con los goles junioristas a los que Torres respondió llenando el área y vaciando la mitad, permitiendo que el equipo de Alexis pudieran mover el balón con más facilidad incluso. Una exhibición.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *